Discusiones. El Papa Francisco (centro) durante la segunda jornada de la cumbre sobre abusos sexuales en la Iglesia (EFE).

Fue en la segunda sesión plenaria de la cumbre en el Vaticano. El arzobispo de Chicago propuso establecer leyes que hagan transparentes las responsabilidades episcopales.

Presente todo el tiempo el Papa en la Nueva Sala del Sínodo donde se celebró la segunda sesión plenaria de la reunión cumbre de los episcopales y superiores de las órdenes religiosas contra los abusos sexuales clericales a niños y adolescentes, el arzobispo de Chicago, cardenal Blase Cupich abrió éste viernes la sesión como uno de los cuatro miembros del comité organizador y ofreció un marco legal para ayudar en la lucha contra los abusos, garantizando la responsabilidad de los obispos.

Por ello instó a “avanzar para establecer leyes y estructuras sólidas con respecto a la rendición de cuentas de los obispos”, que es el tema prefijado de la segunda sesión plenaria.

Por otro lado, el Vaticano insiste en la idea de los organizadores de crear Grupos de Tareas para actuar en casos de abusos con equipos multidisciplinarios. El Secretario de Comunicaciones, Paolo Ruffini, dijo que el tema está siendo tratado en las sesiones de trabajo. Los grupos de tareas   deberían trabajar especialmente en las iglesias nacionales más pequeñas.

 El moderador de las sesiones plenarias, padre Federico Lombardi, dijo a la agencia noticiosa argentina Telam que “hay algunas conferencias episcopales con mucha experiencia favorables a la creación de los grupos de tareas”. Según Lombardi, el equipo vaticano podría estar integrado por “expertos y canonistas, junto a psicólogos que se ocupen de estar junto a las víctimas para que los obispos se sientan acompañados. También podrán formular líneas guias para tratar casos de abusos y dar todo tipo de abusos”.

En su relación a la cumbre, el  cardenal Cupich, muy cercano a la línea de Francisco,  dijo este viernes  que las madres y padres de las víctimas de los abusos sexuales a niños y adolescentes por parte de clérigos, “exigen que los obispos rindican cuentas” ante la ceguera sobre el alcance de este fenómeno.

  La cuestión es compleja porque los 5100 obispos de la Iglesia tienen una relación directa con el Papa como descendientes de los apóstoles en la doctrina católica. El encuentro de los 114 presidentes de las conferencias episcopales presentes obliga a buscar nuevas formas de control. Se barajan los “grupos de tareas” por iniciativa de los organizadores para ayudar a los obispos y a la vez seguir su actividad en el terreno de la lucha contra los abusos.

En el encuentro los dos temas principales son las víctimas y los obispos, “negligentes”, que siempre fueron muchos y que “por el bien de la Iglesia” hace demasiado tiempo que protegen a los curas pedófilos, ocultándolos y transfiriéndolos a otras parroquias.

Fuente: Clarín

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