La madre, la hija y el hermano de Natacha Jaitt (en el centro), durante el entierro realizado en La Tablada (Rolando Andrade)

El último adiós a Natacha Jaitt: una despedida serena entre familiares, amigos y curiosos.

El último adiós de Natacha Jaitt fue diametralmente opuesto a su vida. Este domingo al mediodía sus restos fueron enterrados en el cementerio israelita de La Tablada. No hubo famosos, ni glamour ni escándalos. Sólo la acompañaron sus familiares, amigos cercanos, vecinos, los curiosos que nunca faltan y una paz atronadora, quizás la que nunca tuvo en vida. 

El último adiós de Natacha Jaitt fue diametralmente opuesto a su vida. Este domingo al mediodía sus restos fueron enterrados en el cementerio israelita de La Tablada. No hubo famosos, ni glamour ni escándalos. Sólo la acompañaron sus familiares, amigos cercanos, vecinos, los curiosos que nunca faltan y una paz atronadora, quizás la que nunca tuvo en vida. 

Nada de su tormentosa vida se vio en su descanso final. Unas 50 personas, entre las cuales había una buena porción de curiosos y "seguidores", la despidieron en total silencio. Los abrazos, las lágrimas y la sorpresa de su repentina muerte también se palpaban en el aire.

Ulises, al terminar el entierro, fue el único que habló con los medios y denunció que "esto podría ser un homicidio". "Estuve leyendo las declaraciones de los testigos y para algunos paso una cosa y para otros otras. Hay muchas contradicciones", marcó el hermano de Natacha. 

La ceremonia duró una hora.  La última en llegar fue la hija mayor de Natacha. La joven de 20 años estaba de vacaciones junto a Ulises en Brasil cuando se enteró de la muerte de su madre.

"No voy a parar hasta descubrir toda la verdad. Te juro que vas a descansar en paz", escribió la hija de la actriz horas antes del último adiós a su madre.

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