La televisión rusa mostró los objetivos de un supuesto ataque nuclear contra EE.UU. (Captura de video).

El Pentágono, la casa de vacaciones del presidente en Camp David o el centro de operaciones Fort Ritchie podrían recibir el impacto de un misil hipersónico ruso en cinco minutos.

El presidente ruso, Vladimir Putin, le dijo a Estados Unidos que Moscú estaba lista para una crisis al estilo de los misiles de Cuba y, una semana después, la televisión estatal rusa enumera los objetivos en suelo estadounidense que atacaría el Kremlin en caso de que hubiera un ataque nuclear. Una operación que llevaría a cabo mediante un misil hipersónico que está desarrollando.

Según recoge la agencia Reuters, Dimitri Kiselyov, el presentador del principal programa de noticias de televisión semanal, Vesti Nedeli, mostró la tarde del pasado domingo un mapa con al menos cinco objetivos en Estados Unidos: el Pentágono o la casa de vacaciones del presidente estadounidense en Camp David (Maryland), así como centros operacionales militares como Fort Ritchie, una base aérea en McClellan (California) y una base naval en el estado de Washington.

 

Durante su discurso sobre el estado de la nación de la semana pasada, Putin advirtió a Estados Unidos que si desplegaba misiles en suelo europeo, Moscú tomaría medidas simétricas: “Rusia se verá obligada a crear y colocar armas que se puedan usar no sólo contra esos territorios desde donde se nos plantee una amenaza directa, sino también contra los territorios donde estén los centros de toma de decisiones de amenazarnos con esos misiles”, dijo el presidente ruso, rotundo.

Kiselyov explicó ante las cámaras que dicha amenaza se llevaría a cabo colocando misiles nucleares hipersónicos de alcance intermedio en submarinos cerca de aguas estadounidenses. Según el presentador, dicho misil, llamado "Tsirkon”, sería capaz de alcanzar los mencionados centros de operaciones en cinco minutos. El vuelo hipersónico significa viajar a través de la atmósfera a más de cinco veces la velocidad del sonido.

Tras la advertencia de Putin de la semana pasada, Estados Unidos respondió argumentando que no tiene planes inmediatos para instalar misiles en suelo europeo, pero la retirada de Washington del Tratado INF de reducción de misiles de corto y medio alcance, uno de los acuerdos de desarme nuclear más importante de la guerra fría, ha liberado tanto a EE.UU. como a Rusia para empezar a desarrollar y desplegar nuevas armas nucleares.

La Casa Blanca acusó en otoño pasado a Rusia de construir un misil prohibido por el tratado y le exigió su eliminación para evitar el fin del histórico pacto sellado en 1987. El líder ruso acusó a EE.UU. de ser el primero que incumplió “burdamente” el tratado al instalar en Rumania y Polonia su escudo de defensa antimisiles, y de utilizar luego acusaciones contra Rusia para justificar su decisión. Se cumplió el ultimátum, en febrero, y ahora ambos países han abandonado el tratado.

Si bien Putin ha dicho que Rusia no quiere una nueva carrera armamentística (“No estamos interesados en una confrontación, especialmente con una potencia global como Estados Unidos”, señaló en el discurso ante la Nación) en los últimos días ha subido el tono de su retórica militar.

Y cuando no es él, son sus voces en la televisión estatal. Kiselyov, cercano al Kremlin, apuntó en su programa: “Por ahora, no estamos amenazando a nadie, pero si tal despliegue tiene lugar, nuestra respuesta será instantánea”, de acuerdo con la agencia Reuters.

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