La economista Florencia Correa Deza, explicó que con el acuerdo salarial "las familias pueden seguir accediendo a los consumos habituales". Además, dijo que la provincia considera a la claúsula gatillo "no como un gasto, sino cómo una inversión".


 

El gobierno provincial cerró la primera paritaria del año con el sector docente y ahora se apresta a negociar con el resto de los gremios estatales. 

La economista Florencia Correa Deza analizó el impacto que se vislumbra desde el punto de vista económico a partir de las negociaciones que se van cerrando con los distintos sectores. 

"El año pasado todos los sectores lograron un incremento de sueldo exactamente igual a la inflación, entonces no se perdió capacidad de compra. Este año el sector educativo está lográndolo, lo cual deja sentado una pauta para la paritaria que viene en relación a la administración pública", señaló. 

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Para la especialista, esta recomposición salarial garantiza que "las familias puedan seguir accediendo a los consumos que normalmente se accedía. Es decir que de alguna manera lo que está garantizando el gobierno de la provincia es una suerte de mayor dinamismo en el mercado interno tucumano". 

Asimismo destacó que en este sentido la Provincia lo que valora, más allá del esfuerzo económico que significa garantizar la cláusula gatillo, es garantizar la paz social ante todo. 

"La evaluación que se hace es que el beneficio de mantener la paz social y lo que significa equiparar la inflación para laa familias es considerablemente mayor que lo que significa el esfuerzo fiscal para las arcas de la provincia en términos de lo que gasta. La Provincia no lo está viendo como un gasto sino como una inversión", concluyó. 

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