Leon Kennedy y Claire Redfield, los protagonistas de Resident Evil 2. (Foto: Capcom)

Tras haber sido lanzado hace 20 años para la primera PlayStation, este título de terror de la compañía japonesa Capcom aprovechó toda la tecnología para seducir a la nueva generación de gamers.

La comisaría de Raccoon City, la ciudad ficticia donde transcurre el videojuego Resident Evil 2, es uno de los escenarios icónicos de los videojuegos de finales del siglo XX. Aquellos que hace veinte años agarraban con temor el joystick de la vieja PlayStation One mientras recorrían sus estrechos pasillos llenos de zombis, hoy todavía se estremecen con la idea de revivir lo que sucedía en ese edificio. Esto mismo fue lo que logró la compañía japonesa Capcom con la remake de Resident Evil 2, no solo volvió a posicionar el olvidado género del terror, sino que también potenció como pocos un título de culto para la nueva generación de jugadores de PlayStation 4, Xbox One y PC.

A diferencia de lo que suele ocurrir muchas veces en el cine, este Resident Evil 2 es una remake que supera a su versión original. Si bien en esencia el juego es el mismo que hace veinte años, básicamente, la lucha de Leon Kennedy y Claire Redfield en su intento de escapar con vida de una comisaría situada en medio de un apocalípsis zombi. 

Lo primero que llama la atención es el renovado apartado visual, un despliegue gráfico espectacular que aprovecha y exprime la potencia de las actuales consolas. Desde las primeras escenas cinematográficas del juego, como la que sucede en la estación de servicio, se puede constatar que efectivamente es la misma historia, pero sustancialmente mejorada.

El modelado y las animaciones de los personajes, el alocado nivel de detalle de los zombis y las terroríficas criaturas del juego (Lickers y perros zombis, por ejemplo), la tenebrosa iluminación y los miles de detalles que aparecen en cada rincon de la comisaría, no hacen más que decorar un acabado gráfico del cual Capcom solo puede recibir alabanzas.

Pero este Resident Evil 2 no se trata solamente de una evolución a nivel tecnológico, la clave del juego dirigido por Kazunori Kadoi y Yasuhiro Anpo fue lograr encontrar el equilibro justo entre respetar la idea original -con sus clásicos rompecabezas y la gestión del inventario- y actualizarla para los nuevos tiempos. 

 

A diferencia de lo que sucedía en el título original, el jugador no tiene que lidiar con las pobres perspectivas que ofrecían los fondos en dos dimensiones de la época; ahora puede moverse con total libertad y fluidez por cualquier parte de los escenarios gracias a la cámara libre. Esto también se aplica al momento de ingresar en las diferentes habitaciones de la comisaría, uno de los momentos de mayor tensión del juego, ya que nunca sabías el peligro que podía encontrarse del otro lado. Sin dudas, la implementación de una nueva perspectiva y el hecho de que el jugador pueda moverse con soltura cambia casi por completo toda la jugabilidad.

Fuente: Clarín

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