El nacido en Lules atravesó inferiores, antes de una lesión, Liga Tucumana y reserva de AFA antes de su estreno en la elite.

Lucas González, el delantero luleño de 21 años, vivió una noche soñada y dijo que no pudo 'pegar un ojo' en el viaje de regreso a Tucumán luego de su presentación oficial ante Agropecuario en Salta.


Si hay alguien que agotó todas las instancias para tener un debut como el de ayer, para volcar todo lo vivido en un gol y posterior emoción, ese es Lucas González. El delantero de San Martín, figura destacada en la actual campaña del Santo en la reserva de AFA, se estrenó con un tanto en el triunfo posterior por penales ante Agropecuario y contó con detalles qué le deparó una noche en la que soñó despierto.

Nacido hace 21 años, a 21 kilómetros de la capital tucumana, un 25 de julio de 1997, Lucas González desde chiquito que soñó con vestir la albirroja. Y lo consiguió en su juventud, pero una fatídica lesión lo había obligado a abandonar las canchas. El hijo pródigo se puso la del Almirante Brown de Lules con 18 años y se dio cuenta el potencial que aún tenía. Tal es así que volvió a recaer en las filas Cirujas para empezar de cero en una Liga Tucumana, cuna de grandes valores, para escalar paso a paso el camino que lo llevó al ansiado debut en Primera.

La tranquilidad en el tono de voz del oriundo de Lules denotó, quizás, las pocas horas de sueño que pudo gozar el joven futbolista: "no podía dormir en el colectivo, después dormí cuando llegué a mi casa", aseguró Lucas, poco después de contar que arribaron a la provincia a las 6 de la mañana. Aunque esa misma tranquilidad lo llevó a definir con sobriedad donde muchos se ponen nerviosos y donde él mejor se mueve: el área chica. Nueve minutos después de saltar a la cancha, González aprovechó la mejor intervención de Luciano Pons, quien le bajó de cabeza la pelota para que Lucas haga lo que mejor sabe y poner arriba a los suyos.

Tal vez, el sueño parecía convertirse en pesadilla cuando a falta de un minuto para los 90, el duro Agropecuario llevó la definición a los penales. Ni hablar cuando el tercer penal en la serie que tenía arriba a San Martín fue elevado por un dubitativo Lucas González, que venía de atravesar un mar de emociones que aún lo tenían naufragando. Sin embargo, la contundencia de sus compañeros y el grueso error del arquero Salort al sacar la pelota de la cancha con su penal, hicieron borrar inmediatamente esa mancha.

El contexto histórico del club seguramente no es el mejor y su gol pudo haber servido para empezar a sanar lo que parece inevitable en el futuro cercano, pero en un plantel que seguramente atravesará un proceso de depuración, Lucas González parece anotarse entre la lista de salvadores necesarios para un horizonte próspero.

 

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