Indígenas de la etnia Boras realizan una danza antes de la inauguración del bote de la organización estadounidense AHF (EFE).

Lo hacen a bordo de una embarcación llamada “Angely del Amazonas”, en honor a una niña de 9 años a la que encontraron con la enfermedad ya muy avanzada tras haberse tratado con un curandero local.

Frenar la preocupante expansión del VIH (virus de la inmunodeficiencia humana) entre los indígenas de Perú es la noble y gigantesca misión de un pequeño bote de color granate casi sangre que desde este martes surca las caudalosas aguas marrones del Amazonas, el río más grande del mundo.

Desde la bulliciosa y calurosa Iquitos, la mayor ciudad de la Amazonía peruana, a la que solo se llega por avión o barco, la organización estadounidense AHF (AIDS Healthcare Foundation) lanzó esta nave que viajará brindando información y haciendo pruebas de diagnóstico que pueden salvar la vida a cientos o miles de personas.

"No podemos esperar a que las personas vengan a atenderse ya muy enfermas en una etapa de sida (síndrome de la inmunodeficiencia adquirida). Necesitamos movernos hasta donde está la gente para llevar las pruebas rápidas y la única forma de hacerlo en esta parte del continente es la vía fluvial", explicó la jefa del buró de AHF para América Latina y el Caribe, Patricia Campos.

"Llegar a lugares lejanos, diagnosticar y dar el tratamiento de antirretrovirales es la diferencia entre la vida y la muerte", apostilló  el director de AHF Perú, José Luis Sebastián.

Por ello la embarcación se llama "Angely del Amazonas", en honor a una niña de 9 años a la que encontraron con la enfermedad ya muy avanzada tras haberse tratado con un curandero local.

"Su caso nos impactó mucho. Sentimos que, de haber hecho el diagnóstico antes, la niña no tendría por qué haber muerto", señaló Sebastián tras el viaje inaugural del bote, que visitó el barrio de San Francisco, en el distrito de Belén, considerado 'la Venecia de Iquitos' por quedar inundado cuando sube el caudal del río.

Los siguientes viajes serán por el Amazonas hasta la triple frontera entre Perú, Colombia y Brasil, por donde hay desperdigadas cientos de comunidades indígenas.

En estos remotos lugares del vasto llano amazónico el condón o el antirretroviral más cercano puede estar a un día de navegación en rústicos botes de madera llamados "peque-peque".

Para hacerlos más accesibles, el "Angely del Amazonas" repartirá condones, informará sobre las formas de transmisión del VIH, que básicamente es el líquido preseminal, el semen, el fluido vaginal, la sangre y la leche materna; hará pruebas de diagnóstico y se encargará de que el paciente esté al día con su tratamiento, gracias al nuevo centro de atención de AHF abierto este martes en Iquitos.

La tarea parece fácil pero las "barreras interculturales" la hacen mucho más complicada. Primero el preservativo no es aceptado generalmente "porque hay una falta de información", según Sebastián.

"Luego infecciones como el VIH no están en su ideario de enfermedades, Al no existir en su medicina, no saben cómo afrontarlo", relató el especialista.

Agencia EFE

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