Este lunes, a las 22, El Trece pondrá en pantalla una historia ambientada en los años treinta. Amor, horror, inmigración, guerra y más en una ficción de gran belleza visual.

Esta noche a las 22 se estrena la nueva ficción de Pol-ka por la pantalla de El Trece, con un gran elenco y ambientada en la década del '30.

Con libros de la dupla Leandro Calderone / Carolina Aguirre y la dirección de Sebastián Pivotto y Martín Sabán, el disparador del argumento es la Guerra Civil española y se centra en dos soldados que forjaron una relación estrecha en aquellos tiempos de adversidad pero una traición los convertirá en enemigos íntimos al exiliarse en la Argentina. La tira no minimiza la terrible situación que tuvieron que atravesar las mujeres que llegaron al país sumidas en la pobreza absoluta. Para muchas de ellas, la promesa de un futuro venturoso y las ilusiones de "hacer la América" las llevaron al peor de los calvarios. Como el caso de Raquel Zimmerman, el personaje de la China Suárez, que será raptada por una red de trata que la lleva a un burdel.

"En esta tira se habla de la violencia, la violencia sexual y el machismo instalado en la época en esa sociedad. La mujer era un objeto y había una doble moral en ese sentido. Está situada en 1930 pero desde 1890 en adelante existía la red de trata de blancas. Se llamaba así en su momento -hoy simplemente se le dice 'trata'- porque estaba vinculada al comercio sexual autóctono, pero con el ingreso de las polacas judías, como eran blancas, se le da ese término. Horrible", explica Frigerio, que hizo un exhaustivo estudio de la época para componer a su personaje.

La actriz cuenta que la trata es un tema que aún sigue vigente ya que en los últimos diez años "en la Argentina se rescataron a más de 13 mil personas" que estaban privadas de su libertad: "El burdel se llamaba Sociedad de Socorros Mutuos, un nombre muy 'blanco', por decirlo de alguna manera, y había otros 200 en el centro y La Boca. Todo estaba organizado con connivencia de las autoridades y la policía".

Mercedes Funes interpreta a Alicia Ferreyra, la hermana del personaje de Vicuña, y según su testimonio es un papel que refleja cómo cambió el rol de la mujer en el último siglo: "Cuando hablan del voto femenino ella se ríe y dice: 'Está mi marido, que vote él por mí'. Evidenciar esto muestra cómo cambiaron algunas cosas, aunque hay otras que no, es muy triste".

"El personaje de la China Suárez es secuestrado por una red de trata y eso sigue existiendo con la misma brutalidad. Pero por otro lado, para exponer un costado más optimista, hay otras aristas que cambiaron, como la liberación de la mujer, que ya no tiene que estar detrás de tantos mandatos. Eso se nota y sobre todo en mi personaje: ella siente que es una solterona que se va a quedar a vestir santos y es una vergüenza para la sociedad. No era un capricho menor por aquel entonces", cuenta.

El presupuesto que se destinó a esta mega producción no es habitual para los tiempos que corren. Hubiese sido imposible, de otra manera, lograr la escenografía, los vestuarios y el elenco de Argentina, Tierra de Amor y Venganza y competir con las series extranjeras que están al alcance de la mano a través de las plataformas on demand. Además de la calidad que promete, la ficción se distingue por el tratamiento que realiza sobre los cambios sociales que se acentuaron en los años en todo el mundo.

Así lo entiende Delfina Chaves, que interpreta a Lucía Morel, una joven aristocrática obligada a casarse con Torcuato, pero su fuerte personalidad y sus convicciones permitirán torcer su destino: "Los autores son feministas y tratan una sociedad patriarcal, en los inicios y la cuna del patriarcado y del machismo, pero con un enfoque feminista. Mi personaje quiere ser escritora y periodista, por eso empieza a trabajar en un diario y sufre acoso. La desestiman por ser mujer y pareciera que se tiene que ganar su lugar a cambio de algo que pueda dar sexualmente".

Una de las piezas fundamentales para relatar esta historia en clave feminista será el papel de la China Suárez, que es raptado por una red de trata: "Mi personaje era feminista sin saberlo en ese momento. Fue la primera prostituta en desbaratar la red de trata de blancas, la 'Zwi Migdal'. Así que desde el primer momento quise interpretarla. Es una responsabilidad pero me gusta y me hace sentir bien".

Chaves, que a sus 25 años afronta su desafío profesional más importante, se hace eco de esa sensación: "Me gustaría sacarme la presión encima, pero siento una gran responsabilidad y por eso quiero contar la historia con mucho respeto y esquivar lo solemne. Me parece que no hay que vivirlo desde un lado de víctima, sino de luchadora. Una mujer a la que le están pasando cosas y es la única forma de romperlas: primero, te tienen que pasar. Lo vivo con entusiasmo , preparándome y estudiando mucho. Así que ojalá que les guste… ¡Hice todo lo que pude!"

Fuente: Infobae

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