La economista Florencia Correa Deza, explicó que una salida, cuando se disparan los costos, es extender el plazo del crédito. Además, dijo que la construcción para las economías emergentes es crucial". "Todos los gobiernos tienen una fuerte intención de desarrollar el mercado inmobiliario", agregó.



La economista Florencia Correa Deza explicó los efectos que se dan en los créditos hipotecarios a partir de la devaluación y de la inflación.

"Hay dos cuestiones a tener en cuenta. En primer lugar, el tema construcción para las economías en general de los países emergentes es crucial porque tengamos en cuenta que la industria de la construcción es una actividad que promueve muchas otras actividades, es un foco de dinamismo económico importante y por eso los gobiernos ponen tanto énfasis en generar alternativas de construcción. Por otro lado, para la Argentina, la vivienda en sí, el concepto de vivienda está muy arraigado, es un bien a tener siempre, entonces hay una contrapartida entre lo meramente económico y lo sociocultural", señaló. 

En ese sentido, sostuvo que "todos los gobiernos tienen una fuerte intención de desarrollar el mercado inmobiliario desde los créditos hipotecarios, pero los intentos que hemos tenido como los creditos UVA han sido bastante complicados porque la Argentina tiene un problema de inflación crónica", advirtió. 

En consecuencia, "cuando la inflación se dispara los créditos hipotecarios también se disparan en términos de costos y el Estado se ve en  la necesidad de buscar alternativas para que no se recurra a lo que pasó en 2008 en muchos lugares del mundo que fueron la quita de las casas", explicó.  

Pero la especialista, consideró que en Argentina esto no sucederá.

"Creo que no nos va a pasar, pero entiendo que el gobienro en general cuando está viendo que la sustentabilidad del crédito está corriendo peligro, empieza a pensar en alternativas y una de ellas es extender el plazo del crédito", señaló. 

En este marco, precisó que "estos créditos tienen un tipo de cuota dada por la proporción del salario y el plazo. Claramente cuando aumenta la inflación, aumenta la cuota, pero cuando llega al tope del salario la otra variable a ajustar es el plazo. O sea que los bancos extienden el plazo para cancelar las cuotas". 

Para Correa Deza, la salida más natural a los inconvenientes dados por la inflación es la extensión de los plazos.  "A los argentinos a menudo nos pasan cuestiones que ya hemos vivido", reflexionó. 

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