Theresa May en el Parlamento este miércoles. FOTO: REUTERS | VÍDEO: ATLAS

May amenaza a los euroescépticos con una larga prórroga del Brexit. Los diputados deben decidir este jueves si ordenan al Gobierno que solicite a la UE aplazar la fecha de salida.

Theresa May ha echado mano de la lógica para intentar torcer el brazo de los conservadores euroescépticos. "Si el Parlamento ha expresado su voluntad de que el Brexit sea con acuerdo y de que no salgamos de la UE el próximo 29 de marzo de modo desordenado, la única opción es una prórroga larga de la fecha de salida que nos llevará a participar en las elecciones al Parlamento Europeo de mayo", ha concluido ayer miércoles la primera ministra británica después de que la Cámara de los Comunes rechazara mayoritariamente un Brexit salvaje.

Westminster vivirá a última hora de hoy jueves otra votación histórica. Los diputados deben decidir si ordenan al Gobierno que solicite a la UE una prórroga de la fecha de salida, fijada oficialmente para el próximo 29 de marzo. El resultado, a primera vista, está cantado. La oposición laborista, los nacionalistas escoceses del SNP y un puñado de conservadores han expresado ya su voluntad de ganar tiempo. Aunque políticamente una decisión así impondrá un mandato a Theresa May que difícilmente podría esquivar, la moción no es legalmente vinculante. Y, sobre todo, afecta de modo diferente a las estrategias de cada una de las facciones de esta batalla.

Como sucedió en la votación del miércoles, a pesar de las órdenes contradictorias que introdujeron confusión en el último minuto, May ha vuelto a decidir que concederá libertad de voto a sus diputados —especialmente a los miembros del Gobierno— para evitar la enésima imagen de rebelión interna en la votación de hoy.

El País: May amenaza a los euroescépticos con una larga prórroga del Brexit

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