Protestas en una mezquita en Estambul, tras la masacre en Nueva Zelanda.

Desde Donald Trump hasta el papa Francisco repudiaron el ataque.

Las condenas tras los ataques a dos mezquitas que dejaron 49 muertos en Nueva Zelanda se multiplicaron este viernes, al igual que las protestas en el mundo musulmán, en el día de oración en el islam.

Para Donald Trump, a quien uno de los supuestos atacantes parecía admirar, se trató de una "horrenda masacre".

"Estados Unidos está al lado de Nueva Zelanda", afirmó el mandatario en Twitter.

Trump es elogiado en el manifiesto dejado por el asesino Brenton Tarrant, uno de los atacantes de los fieles de la mezquita, como "un símbolo de una identidad blanca renovada"

Desde Turquía, el presidente Recep Tayyip Erdogan también condenó "firmemente" el atentado terrorista.

"Maldigo a los que lo cometieron", declaró en un comunicado en Twitter en el que estimó que este ataque es "un nuevo ejemplo del aumento del racismo y la islamofobia".

"Con este atentado la hostilidad hacia el islam (...) pasó los límites del acoso individual para alcanzar el nivel de un asesinato de masas", declaró en una alocución en Estambul. "Parece claro que la visión del asesino (...) gana terreno en Occidente como un cáncer".

La primera ministra noruega, Erna Solberg, pidió luchar contra "todas las formas de extremismo" tras el ataque en Nueva Zelanda que recuerda según ella los atentados en 2011 a manos del extremista noruego Anders Behring Breivik.

"Es evidentemente extremadamente triste. Evoca lazos dolorosos con nuestra propia experiencia del 22 de julio, el momento más difícil de la posguerra en Noruega", declaró al canal Tv2.

El 22 de julio de 2011, Breivik mató a 77 personas en dos atentados, con una bomba en la sede del gobierno en Oslo y disparando en la isla de Utoya donde se celebraba un encuentro de las juventudes laboristas.

La reina Isabel II de Inglaterra, que es también jefe de Estado de Nueva Zelanda, se declaró el viernes "profundamente" entristecida por los ataques. "En este momento trágico, mis pensamientos y oraciones están con todos los neozelandeses", dijo en un comunicado.

 

"En nombre del Reino Unido, mis más sinceras condolencias a los neozelandeses", indicó por su parte la primera ministra Theresa May en Twitter.

Vladimir Putin se unió a la ola de condenas. "Espero que todos los que están implicados en este crimen sean castigados", declaró.

"El papa Francisco está muy entristecido (...) por actos de insensata violencia contra dos mezquitas en Christchurch, y expresa a todos los neozelandeses, y en particular a la comunidad musulmana, su sincera solidaridad", según un telegrama firmado por el número dos del Vaticano, cardenal Pietro Parolin.

"Todos nuestros recuerdos para las víctimas de crímenes odiosos contra las mezquitas (...) Francia se erige contra cualquier forma de extremismo y actúa junto a sus socios contra el terrorismo en el mundo", reaccionó el presidente francés Emmanuel Macron en Twitter.

"Comparto el duelo de los neozelandeses con sus ciudadanos atacados y asesinados por el odio racista cuando rezaban pacíficamente en sus mezquitas", declaró la canciller alemana, Angela Merkel, en un tuit publicado por su portavoz.

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