La cromoterapia, la técnica de aplicar colores para conseguir ciertos efectos sobre el cuerpo y la mente, también se puede aplicar a la hora de elegir el tono más adecuado para las estancias de tu hogar.

Que los distintos colores tienen ciertos efectos sobre el cuerpo y la mente es algo que está demostrado. Sácale partido a esta virtud dentro de casa.

El color forma parte de la vida, y a través de sus múltiples tonalidades se pueden expresar emociones y estados de ánimo, armonizar ambientes e incluso se puede usar como tratamiento en algunos trastornos orgánicos.

Cada color está marcado por el predominio de unas frecuencias electromagnéticas específicas y se asocia con unas características y unas propiedades particulares, y transmite unas sensaciones bien distintas.

LOS COLORES Y SUS PROPIEDADES

Los colores son, en realidad, una descomposición de la luz en una gama infinita de tonos, entre los que destacan los siete colores del arco iris: rojo, naranja, amarillo, verde, azul, índigo y violeta.

Luz y color juegan un papel en la fisiología humana, influyen en el carácter, repercuten en el estado de ánimo, en el humor, en la vitalidad y también en la salud.

Al elegir la ropa que te pones por la mañana o un color para tus paredes, se pueden potenciar o mitigar aquellos aspectos que precisemos.

Los colores cálidos

Son estimulantes, aportan calor y dinamismo y ayudan a subir el ánimo. Pueden ser muy útiles en caso de astenia o incluso depresión.

Por ejemplo:

El color rojo potencia el sistema inmunológico.

El naranja estimula el sistema respiratorio.

El amarillo ayuda a tonificar el sistema nervioso y a activar la mente.

Los colores cálidos estimulan, al contrario que los fríos, que aportan calma

Ten en cuenta que, en exceso, pueden generar el efecto contrario, es decir, pueden ser excesivamente estimulantes y provocar nerviosismo.

Los colores fríos

Son relajantes, aportan sosiego, calma y frescor. Son ideales en entornos de personas nerviosas, con ansiedad, hiperactivas e incluso para los afectados de hipertensión.

El azul tiene propiedades tranquilizantes y calma las irritaciones.

El verde aporta calma y serenidad y se le atribuyen propiedades desintoxicantes y antisépticas.

El violeta actúa como calmante.

En este caso, el exceso de estos tonos puede provocar apatía y pasividad.

 

El blanco y el negro

Son un caso aparte ya que cromáticamente el blanco es la ausencia de color, un tono neutro que aporta pureza y limpieza.

Mientras que el blanco se asocia a la pureza, el negro, en exceso, puede restarnos energía vital

Contrasta con el color negro, que absorbe todas las frecuencias de la luz. Aunque a la hora de decorar muchos relacionan este último tono con la modernidad y el minimalismo, en exceso puede llegar a ser inquietante e incluso reducir la energía vital.

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