Estrés: un trastorno que irrumpe en la vida moderna.

Según un estudio realizado por especialistas de la Universidad de Yale, los períodos de mucha exigencia física y mental están relacionados con la acumulación de grasa abdominal.

En períodos de estrés el organismo libera la hormona hidrocortisona, que generaría acopio de grasa en la zona media del cuerpo.

Un estudio de la universidad de Yale, publicado en la revista especializada Psychosomatic Medicine, comparó la respuesta al estrés de un grupo de 30 mujeres con grasa sólo en el abdomen, con las reacciones de otro grupo de 29 mujeres con sobrepeso sólo en las caderas.

Las mujeres con grasa abdominal se sentían más amenazadas por las tareas estresantes, las desempeñaban peor y segregaban más cantidad de la hormona denominada hidrocortisona.

Mostraban menos capacidad para adaptarse a las tareas, incluso cuando se familiarizaban con ellas; así sus niveles de hidrocortisona se mantenían elevados al segundo y tercer día del experimento. En cambio, la hidrocortisona generada era menor en el grupo de comparación.

Ánimo negativo

Las mujeres con grasa abdominal también se describían a sí mismas con más estados de ánimo negativos y niveles más elevados de estrés, afirmó Elissa Epel, la psicóloga que dirigió el estudio.

“Una mayor exposición al estrés o una vulnerabilidad psicológica al mismo explicarían el aumento reactivo de la hidrocortisona, lo cual puede llevar a acumular más grasa abdominal”, explicó la profesional.

Estudios más amplios podrían delimitar el papel de los rasgos genéticos en la distribución de la grasa y dejar en claro si la vulnerabilidad al estrés causa acumulación de grasa abdominal en forma sistemática o es simplemente un fenómeno paralelo.

Por el momento, se sabe que los niveles de hidrocortisona se pueden reducir con suficiente sueño, ejercicio físico y relajación, sugerencia válida para ambos sexos.

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