Este asesino que en 1888 mató y mutiló a al menos cinco prostitutas en Londres. Investigadores británicos aseguran que el asesino era Aaron Kosminski, de 23 años, en base a un controvertido análisis de ADN.

Pasaron más de 130 años y el misterio que rodea a la figura del mítico “Jack el Destripador” aún continúa. Durante todo este tiempo, distintos investigadores buscaron revelar la identidad de este asesino que en 1888 mató y mutiló a al menos cinco prostitutas en Londres. Ahora, gracias a un novedoso análisis de ADN, ese interrogante habría encontrado una respuesta.

De acuerdo al estudio publicado esta semana por la revista Journal of Forensic Sciences, el autor de los brutales crímenes sería Aaron Kosminski, un polaco judío que había llegado a la capital británica para dedicarse al oficio del barbero y que estuvo en la lista de sospechosos de la Policía Metropolitana de Londres.

¿Cómo se llegó a esta conclusión? Analizando el ADN mitocondrial extraído de las manchas de sangre y semen halladas en el chal encontrado junto al cuerpo de Catherine Eddowes, la cuarta víctima del asesino.

Según el estudio realizado por los científicos Jari Louhelainen y David Miller, este ADN es del mismo grupo que el de un pariente vivo de Kosminski. Además, el semen habría pertenecido a un hombre de ojos y pelo marrón, descripción que coincide con el apuntado.

La Policía Metropolitana de Londres investigó a unos 300 sospechosos, entre los que se encontraba el nuevamente señalado Kosminski. Nacido en la localidad Klodawa, llegó a la capital británica en 1882 junto a tres hermanos y se estableció en la calle Greenfield Street, a menos de 200 metros del lugar donde fue encontrado el cuerpo degollado de Elizabeth Stride, la tercera víctima del homicida.

La culpabilidad de Kosminski, que tenía 23 años en el momento de los asesinatos, no pudo ser probada por la Policía, que lo tuvo detenido por dos años. Según los investigadores, el joven era esquizofrénico y fue internado en un centro psiquiátrico, donde murió a los 53 años.

Escena de la película "Jack, el Destripador".

Sin embargo, la nueva investigación generó escepticismo en la comunidad científica. Hansi Weissensteiner, investigador de la Universidad Médica de Innsbruck (Austria), afirmó que el análisis de ADN mitocondrial solamente puede ser confiable para descartar el parentesco entre dos personas y excluir, de esta manera, a un sospechoso, pero no para identificar a una persona concreta.

Entre varios puntos, también se cuestiona la falta de evidencias de que ese chal fue hallado concretamente en el lugar del crimen. Y, de ser así, pudo haber sido contaminado por las distintas personas que lo manipularon a lo largo de los años.

En su defensa, los autores del estudio aseguran que el chal -de seda y estampado floral- perteneció al propio “Jack el Destripador” y no a su víctima, una mujer de bajos recursos.

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Los crímenes tuvieron lugar en el barrio londinense de Whitechapel. Entre el 31 de agosto y el 9 de noviembre de 1888 fueron hallados los cuerpos de cinco prostitutas. Las víctimas presentaban características similares: cortes en la garganta, mutilaciones en genitales y en el abdomen, y desfiguración del rostro.

Durante las tareas de investigación, la policía recibió al menos tres cartas supuestamente del asesino en las que se burlaba de la tarea de los agentes y prometía más crímenes. Una de las misivas llevaba la firma de “Jack el Destripador”, por lo que desde ese entonces comenzó a ser llamado de ese modo.

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