Solo existen tres métodos para anticoncepción masculina. ¿Por qué este desequilibrio? ¿Por qué no hay todavía una píldora masculina?

Hace casi 60 años que la píldora anticonceptiva revolucionó la vida de las mujeres. Un nuevo ensayo intenta ahora acabar con el bloqueo: un gel que los hombres deben aplicarse diariamente sobre sus hombros para evitar ser fértiles.

En la era de la igualdad, la contracepción sigue siendo cosa de mujeres. Porque, al menos en seis de cada diez parejas, son ellas las que recurren a un método anticonceptivo para evitar el embarazo. Pero también porque existen más de una decena de opciones seguras y eficaces para la anticoncepción femenina –desde la píldora hasta el DIU pasando por el anillo vaginal, los parches y las inyecciones hormonales, el diafragma, los espermicidas o la ligadura de trompas, entre otros–, y solo tres (vasectomía, preservativo y la poco fiable "marcha atrás") para la masculina. ¿Por qué este desequilibrio? ¿Por qué no hay todavía una píldora masculina?

“Hay múltiples líneas de investigación, pero es complejo, porque los tratamientos hormonales que pueden frenar la producción espermática también pueden frenar la libido, y entonces ya no necesitas contracepción”, indica Josep Lluís Ballescà, responsable de Andrología Reproductiva del Hospital Clínic de Barcelona.

Se estima que la píldora masculina (sea en versión gel o pastilla) no llegará al mercado antes de 2032.

En el Instituto Chileno de Medicina Reproductiva, Gabriela Noé ultima los detalles de una investigación que podría dar un giro a la anticoncepción tal y como la conocemos. Aún está dando sus primeros pasos, pero este ensayo clínico internacional podría ser el que definitivamente haga posible el desarrollo de un anticonceptivo hormonal masculino: un análogo a la famosa píldora que desde hace casi 60 años permite a millones de mujeres de todo el mundo controlar su salud sexual y reproductiva. En vez de una pastilla, en este caso se trata de un gel que los hombres deben aplicarse diariamente sobre sus hombros para evitar ser fértiles.

La crema permite, literalmente, que los varones se echen a la espalda la responsabilidad contra los embarazos. El producto (NES/T) es una combinación de dos hormonas -testosterona y la progestina sintética nestorone-, que «consigue suprimir la producción de espermatozoides a una concentración considerada infértil, es decir inferior a un millón por mililitro de semen» de forma segura y sin que la calidad de vida del varón se vea afectada, explica a través del correo electrónico Noé.

Su equipo, al igual que otros nueve centros de Estados Unidos, Reino Unido, Suecia, Kenia e Italia está seleccionando a entre 30 y 60 parejas -seguirán a un máximo de 420- para que en los próximos cuatro años prueben la idoneidad del método. La investigación está impulsada por los Institutos de Salud de EEUU (NIH). «Sabemos [por estudios previos] que el gel es reversible y efectivo para suprimir los espermatozoides», aclara. Ahora, el objetivo es confirmar que puede llegar a ser un método anticonceptivo viable en muchos aspectos; algo que no es tarea fácil, reconoce la investigadora.

Aunque ha habido diferentes intentos por llevar al mercado la versión masculina de la píldora; es decir un método hormonal reversible, barato, seguro y rápido que apague a voluntad la fertilidad del varón, ninguna ha llegado a buen puerto por diferentes razones.

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