El solo hecho de comprar por internet hace que gastemos más. Y las aplicaciones móviles incrementan el efecto.

El solo hecho de comprar por internet hace que gastemos más. Y las aplicaciones móviles incrementan el efecto. El mercado de las compras por internet alcanzó los US$2,8 billones en 2018 y se espera que en tres años, hacia 2012, llegue a los US$4,8 billones, según datos de Statista.

Cuando tienes una moneda en la mano, es fácil saber lo que estás gastando. Pero si el dinero es virtual resulta mucho más complicado valorar la cantidad. Y lo es todavía más cuando haces la gestión a través de un celular.

El mercado de las compras por internet alcanzó los US$2,8 billones en 2018 y se espera que en tres años, hacia 2012, llegue a los US$4,8 billones, según datos de Statista.

Muchas de esas compras las hacemos a través del teléfono.

Esa tendencia creciente tiene que ver con lo que los especialistas en comercio electrónico llaman "omnicanalidad", una estrategia de ventas para ofrecernos la posibilidad de comprar donde, cuando y como queramos.

"Los smartphones facilitan las compras en línea más que cualquier otra forma omnicanal. Los avances en los últimos años en banca online, aplicaciones y sitios de comercio electrónico generaron una mayor confianza (de los clientes) hacia las compras a través del celular", escribió recientemente la asesora comercial Lucy Gibbs en el sitio especializado PCR.

El solo hecho de comprar por internet hace que gastemos más. Y las aplicaciones móviles incrementan el efecto.

Evitando el "dolor de pagar"
Abi Adams, especialista en economía del comportamiento del Instituto de Estudios Fiscales (IFS) de Londres, Reino Unido, le dice a la BBC que los nuevos sitios web y aplicaciones de compra por internet "están cambiando nuestra relación con el dinero".

Por un lado, las notificaciones que recibimos en el celular hacen que veamos más claramente en qué gastamos dinero, dice Adams.

Eso haría que, de cierta manera, las apps de los bancos en línea simulen el gasto al dinero en efectivo, porque cada vez que compramos algo recibimos una notificación.

Sin embargo -tal y como demuestran numerosas investigaciones sobre esta cuestión en los últimos años- cuando pasamos del dinero en efectivo al dinero virtual, el llamado pain of paying (el "dolor de pagar", o descontento inmediato cuando efectuamos un pago) se reduce, cuenta la especialista.

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Cuando eso ocurre, nos resulta más difícil gestionar nuestras finanzas personales "porque no tienes la sensación de que realmente estés gastando tu dinero".

Aunque las opciones de algunos bancos en línea pueden ayudarte a colocar tu dinero en distintas cuentas y moverlo a tu conveniencia para evitar que sobrepases tus expectativas de gasto, si no ves el dinero probablemente seas menos consciente de lo que gastas.

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