La presidenta habló en un acto sobre la decisión tomada por el presidente interino de la Cámara de Diputados


El miércoles iba a ser un día clave para la presidenta Dilma Rousseff: el Senado iba a votar si abrir o no el juicio político en su contra, que a mediados de abril fue autorizado por la Cámara baja.

Sin embargo, la decisión deberá esperar.

El presidente interino de la Cámara de Diputados, Waldir Marañón (quien asumió el cargo tras la suspensión de Eduardo Cuhna, el principal impulsor del impeachment contra la mandataria), anuló hoy las sesiones del 15, 16 y 17 de abril y llamó a que se repitan en los próximos días.

Ante este panorama, la presidenta brasileña pidió hoy "cautela" pues todavía desconoce "las consecuencias" que eso pudiera tener.

"Sé que un recurso (contra el proceso) fue aceptado" y "no puedo fingir que no estoy sabiendo", declaró la mandataria en un acto con cientos de estudiantes y profesores, a los que le "pidió cautela", porque "vivimos una coyuntura de mañas y artimañas".

"Ahora más que nunca tenemos que luchar contra el golpe", advirtió Dilma.

Pero la presidenta no pudo evitar mostrar cierto entusiasmo ante sus seguidores. "Ahora canten, de aquí a poco", pidió Rousseff al público que recibió a los gritos la noticia sobre la decisión de Maranhao.

Esta noticia da una bocanada de aire a la presidenta de Brasil, que este miércoles podría haber sido apartada del cargo por seis meses.

Compartir

Comentarios