De acuerdo a la consultora Radar, la baja responde a que continuará el retroceso de la demanda interna. Brasil, en este contexto, no llegará a compensar ese descenso.

Así lo estimó la consultora Radar en un informe, donde se asegura que “las perspectivas para este año son negativas”.

La producción automotriz caerá un 15% durante 2019 debido a la continuidad de la caída de la demanda interna que no podrá ser compensada por un aumento de las exportaciones dada la debilidad de la economía brasileña, principal destino de ventas para la Argentina.

Así lo estimó la consultora Radar en un informe, donde se asegura que “las perspectivas para este año son negativas” y se puntualiza que “las proyecciones de producción están siendo mes a mes recortadas a la baja, con estimaciones que van desde un valor similar al del año pasado (466.649 unidades) hasta caídas del 10%”.

El mercado de autos locales se encuentra en pleno declive desde la corrida cambiaria, y todo indica que los datos de 2019 seguirán siendo ampliamente negativos. Durante el primer bimestre del año, en este sentido, el patentamiento de automóviles nuevos cayó -47% en relación al mismo período del año pasado.

"Los pilares que sostenían el aumento de la demanda interna (apreciación cambiaria y financiamiento relativamente accesible) se derrumbaron en los últimos meses y no volverán a estar presentes durante este año", señala el informe.

Según informa ACARA, por el aumento del dólar y de las tasas de interés, la cuota promedio de los planes de financiamiento aumentó alrededor de 100% en el último año, limitando uno de los mecanismos tradicionales de comercialización del sector.

Otro factor que limita la venta es el fuerte encarecimiento de los gastos vinculados al mantenimiento y uso de los automóviles (combustibles, peajes, patentes, cocheras, repuestos, etc.)

Así, en materia de ventas a concesionarios, los registros de ADEFA marca que 2019 fue el peor arranque desde 2005. En los primeros dos meses se vendieron 60.442 unidades (26% nacionales), superando así el peor registro previo que era el de 2009, con 66.794 unidades (39% nacionales).

“La producción nacional cae al mismo ritmo que los importados, por lo que la ‘mejora cambiaria’ no se traduce en un mayor share para los autos fabricados en el país”, resalta Radar.

La explicación es que "cada vez más terminales están discontinuando la producción de modelos fabricados en el país, mientras que los nuevos proyectos se postergan como consecuencia de la caída del mercado y la inestabilidad macroeconómica. De tal manera, la participación de los productos importados sobre las ventas totales se mantiene en niveles elevados".

El aluvión de productos importados, como consecuencia del relajamiento del control del intercambio flex con Brasil y la apertura comercial del sector, fue una constante durante los primeros tres años de gestión.

Indicó la consultora que "posiblemente la participación de productos importados continúe aumentando durante 2019, a pesar de la suba del dólar, debido a que se seguirán postergando los lanzamientos nacionales por la fragilidad local.

En relación al mercado externo, las expectativas vuelven a estar puestas sobre "la reactivación de la economía brasileña, pero, tal como sucedió durante los últimos dos años, las proyecciones optimistas se van morigerando con el correr del año, a la luz de los magros resultados de su economía", se destaca.

El informe añade que "todo pareciera indicar que Brasil está lejos de volver a ser la locomotora para la industria automotriz".

Lo que logró compensar los menores envíos hacia Brasil fue el aumento de las exportaciones a nuevos mercados, sobre todo de América Latina.

Esto se debió principalmente a la política comercial de una de las empresas del sector, que transformó a su planta de pick-ups de Argentina en su plataforma de exportación regional. Así, las exportaciones al resto del mundo (excluyendo Brasil) subieron 43% entre 2015 y 2018, pasando de representar el 23,7% de las exportaciones al 30,9%.

También se espera una baja en el sector de autopartes considerando el aumento de las importaciones de autopartes, que se desacoplaron del nivel de producción automotriz, dando cuenta de la sustitución de producción nacional por productos importados.

En efecto, mientras la producción de vehículos cayó -11,4% entre 2015 y 2018 en unidades, la importación de autopartes creció 5,6%, medida en dólares.

Fuente: Ámbito

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