Los niveles de pobreza e indigencia en la provincia midieron levemente por debajo de la media nacional que registró 32% y 6,7% respectivamente.

El nivel de pobreza en la provincia alcanzó a 108.235 personas frente a las 81.800 registradas durante el mismo período de 2017, por lo que en Jujuy se registró un total de 26.435 nuevos pobres al cierre de 2018.

En Jujuy el índice de pobreza subió un 31,7% en el segundo semestre de 2018, contra el 24,2% del mismo período de 2017, registrando así un incremento de 7,5% en el transcurso de un año.

El nivel de pobreza en la provincia alcanzó a 108.235 personas frente a las 81.800 registradas durante el mismo período de 2017, por lo que en Jujuy se registró un total de 26.435 nuevos pobres al cierre de 2018.

Con respecto a la indigencia hubo 21.847 jujeños bajo este índice contra los 13.488 del cierre de 2017, generando un total de 8.359 nuevos indigentes.

Los índices de pobreza e indigencia no sólo se ven reflejados en los informes oficiales del Gobierno Nacional sino que se palpan a diario en las arterias de los barrios jujeños donde las personas en situación de calle y soledad no dejan olvidar esta cruda realidad.

Es que la falta de generación de nuevos puestos de trabajo, el estancamiento de los salarios, la pérdida de capacidad de compra de los consumidores y los constantes incrementos en los precios tanto de los productos de primera necesidad como de los servicios y ni qué hablar de los electrodomésticos, repercute de forma directa en el bolsillo de los ciudadanos jujeños, haciendo cada vez más débil e insuficiente su economía para la satisfacción de las necesidades básicas.

Los niveles de pobreza e indigencia en la provincia midieron levemente por debajo de la media nacional que registró 32% y 6,7% respectivamente.

Sin embargo esta situación no representa avances significativos en la recuperación de la economía provincial. Es una realidad que en los últimos meses se ha incrementado el número de personas que concurren a comedores y copas de leche en la provincia y que el grupo etario se ha ampliado, esto quiere decir que ya no sólo son los niños que asisten por un plato de comida sino que se ha sumado ahora el grupo familiar.

También en Jujuy se observó un fuerte incremento en la conformación de grupos de voluntarios como respuesta a la gran cantidad de personas en situación de calle que requieren de asistencia y día a día son asistidas por estos grupos que no sólo les acercan ropa de cama, prendas de vestir y alimentos, sino que también les ofrecen compañía.

 

Índices del Noroeste

El Noroeste es la segunda región con el índice de pobreza más alto. Así, al cierre de 2018 registró un incremento de 34,5%, lo que representa a 921.549 personas, es decir, al 26,3% de los hogares de la región.

En el NOA, el nivel de indigencia subió 5,2%, traducido en 139.976 personas que forman parte del 4,1% de los hogares.

De las seis provincias del NOA, el aglomerado Santiago del Estero-La Banda registró el índice de pobreza más alto con 38,9% y consecuentemente también lleva la punta en el nivel de indigencia con el 7,3%.

En la lista sigue la provincia de Salta con 234.996 personas bajo el índice de pobreza que fue del 37,7% y 36.993 bajo el nivel de indigencia que alcanzó el 5,9 %.

El tercer puesto es para el aglomerado Gran Catamarca que registró una pobreza del 35,5% y un nivel de indigencia de 6,6%.

Con 32,3%, Gran Tucumán-Tafí Viejo quedó casi en el medio de la tabla de pobreza y registró también al cierre de 2018 un índice de indigencia del 3,7%.

Por otra parte, el segundo aglomerado de la región con los índices más bajos es Jujuy- Palpalá con 31,7% en pobreza y 6,4% en indigencia.

Por último, La Rioja fue la provincia, se podría decir menos afectada del NOA, con la pobreza que llegó a 30,5% y la indigencia a 2,7%.

En la última medición de la inflación del Indec correspondiente a febrero, el NOA registró el segundo IPC más alto del país con el 4,2%.

El índice de Precios al Consumidor superó en febrero por 0,4% a la media nacional y aumentó 1 punto con respecto al mes anterior impulsado por los rubros Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles con 7,4% y Alimentos y bebidas no alcohólicas con 6,9%.

Así, con estos niveles en alza, los índices de pobreza e indigencia para el primer semestre de 2019 no son esperanzadores para la región.

Para calcular la línea de pobreza es necesario contar con el valor de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) y ampliarlo con la inclusión de bienes y servicios no alimentarios (vestimenta, transporte, educación, salud, etc.), con el fin de obtener el valor de la Canasta Básica Total (CBT). Por su parte, el concepto de línea de indigencia procura establecer si los hogares cuentan con ingresos suficientes como para cubrir una canasta de alimentos capaz de satisfacer un umbral mínimo de necesidades energéticas y proteicas.

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