Marcelo Rosasco, periodista y ex combatiente, consideró que las autoridades debieron ser más enérgicos para concientizar lo absurdo de la guerra.

Una trinchera y una radio fueron el refugio de un grupo de héroes aguardaba el cese de las hostilidades. El golpe moral ante los ingleses, en primera persona.


"Nosotros no podíamos ni devolverles la vida a los pibes de Malvinas, ni poder hacer de este partido una guerra. Les metí en la cabeza a los muchachos que veníamos a jugar un partido de fútbol, no teníamos armas", fueron las palabras que enmarcaron el cierre de un círculo ajeno a los héroes de Malvinas, pero de una herida eterna que pudo ser sanada momentáneamente con goles a Inglaterra en el 86. Diego Maradona y el vínculo de la guerra absurda y el fútbol, sólo por el hecho de coincidir históricamente durante España 1982, tuvieron su punto simbólico cuatro años más tarde: "no nos podíamos olvidar de los chicos y de las madres de esa guerra que inventaron estos asesinos".

Marcelo Rosasco es un periodista y héroe de Guerra que combatió en Malvinas hasta las últimas horas. En diálogo con LV12, a 37 años del inicio de una de las hostilidades más grandes de la historia del país, hizo un pantallazo de lo que ocurrió en realidad, a miles de kilómetros de su hogar y que fue tapado vilmente por el Gobierno de turno: "era el penúltimo día de combate, previo a la rendición, estábamos cargando municiones para que nuestros camaradas puedan ir a resistir a Monte Longdon, en un momento determinado empezó el fuego cruzado, nos dieron la orden para refugiarnos e interrumpir las tareas porque corriamos peligro". La casualidad los llevó a sintonizar en una radio abandonada por ingleses la derrota ante Bélgica en el debut del Mundial '82, evento que trajo sentimientos encontrados para Rosasco, que casi cuatro décadas más tarde aún expresa sus profundas sensaciones.

"Aún hoy hay cuestiones que no tienen respuesta. Los temas no deben mezclarse, pero la participación directa de Argentina en un Mundial debió ser analizada de otra manera. Las autoridades deberían haberse pronunciado de manera mas enérgica y categórica, teniendo en cuenta que el fútbol significa algo muy sensible para todos los argentinos", manifestó uno de los que se consideraba de los "viejos" militares, qué completó su concepto "sin justificar, pero entendiendo" la alegría que podría llevarle el fútbol a un pueblo tan golpeado: "fue una forma de distracción lógica, el caso del Mundial '78 es el ejemplo más claro que podemos tener al respecto. La sociedad argentina necesitaba algún tipo de alegría".

"En ningún momento se habló de que íbamos a una guerra. Hasta el 10 de abril jamás supe que iba a una guerra, iba a ocupar un territorio. Cuando nos enteramos de que los ingleses venían a recuperarlo, tampoco creíamos que estábamos frente a una guerra", concientizó Rosasco, evidenciando el otro relato y que las intenciones del gobierno militar de turno eran ajenas al pensamiento general, hasta de los propios héroes: "recién cuando escuchamos los primeros bombardeos cerca del 22, 23 de abril, que eran intimidatorios, nos empezó a caer la ficha de que la cuestión se iba a poner densa, quizás en el continente era otra información".

En la actualidad y en una vocación periodística inculcada, Marcelo Rosasco siente que no cerró un punto culmine en su vida al no haber regresado a Malvinas luego de la guerra: "no pude volver, es una deuda que tengo pendiente conmigo, con mi alma, con mi memoria, con mis compañeros que quedaron enterrados. Tuve una oportunidad pero la desestimé por cuestiones particulares. Sería cerrar un momento muy apreciado en mi vida, que inevitablemente marcó un antes y un después".

 

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