Diputados surcoreanos propusieron un proyecto de ley que obligaría a los compradores de cámaras de este tipo a dejar sus datos personales en una base de datos del gobierno.

En ese país la pornografía es ilegal. Pero muchos recurren a dispositivos especiales para grabar a mujeres en situaciones íntimas o en la vía pública. El antecedente de los hoteles que filmaban a las parejas.

Puede ser filmar por debajo de las polleras, en la calle o en un transporte público. También esconder una cámara en un baño, un vestuario, una discoteca o, en un caso que dio la vuelta al mundo, en un hotel que grabó a cientos de parejas teniendo sexo. Se llama "molka" y es un flagelo que está arrasando en Corea del Sur.

El fenómeno es tan serio que el gobierno está evaluando prohibir la venta de cámaras ocultas, o restringir su comercialización.

En su tienda de la ciudad de Incheon, Shin Jang-jin vende este tipo de filmadoras, disimuladas en objetos que no llaman la atención, como lapiceras o encendedores. Pero las autoridades, alarmadas por el escándalo de los videos de mujeres grabadas sin su consentimiento, podrían ahora restringir su venta.

Una cámara miniatura, de las que se usan para filmar a gente sin que se den cuenta. Foto: ShutterStock.

En los últimos diez años, Shin vendió miles de cámaras parecidas. Pero su negocio podría dejar de ser rentable por los coreanos hartos del fenómeno conocido como "molka", el uso de cámaras espía para filmar a las mujeres sin que se den cuenta en lugares públicos.

Las personas que compran cámaras espías no están obligadas a dar su identidad, lo que hace casi imposible localizarlas. Pero con el escándalo del "molka" los diputados surcoreanos propusieron un proyecto de ley que obligaría a los compradoras a dejar sus datos personales en una base de datos del gobierno. Una iniciativa que temen vendedores como Shin Jang-jin.

La polémica es tal en el país que las agentes de policía inspeccionan regularmente los baños públicos para verificar que no haya cámaras.

Las autoridades coreanas además revelaron hace pocos días que más de 800 parejas fueron filmadas sin saberlo cuando tenían relaciones sexuales en 42 habitaciones de 30 hoteles. Las cámaras estaban ocultas en soportes para poner secadores de pelo, enchufes o televisores.

En Corea del Sur también es frecuente el llamado porno vengativo (revenge porn), generalmente obra de hombres que publican en Internet videos de relaciones sexuales con sus exparejas para vengarse.

Jung Joon-young, una estrella del pop coreano (K-pop), acaba de ser detenido por haber filmado y difundido vídeos de relaciones sexuales con sus parejas sin su consentimiento.

En los últimos años las denuncias por cámaras ocultas pasaron de 2.400 en 2012 a más de 6.500 en 2017. Según las estadísticas, el 98% de las personas condenadas son hombres y más del 80% de las víctimas son mujeres.

Aunque no existen cifras oficiales, un responsable de la policía explicó a AFP que la mayoría de los vídeos se filman efectivamente con teléfonos móviles.

Pero las organizaciones feministas rechazan este argumento y recuerdan que los teléfonos móviles que se venden en Corea del Sur tienen un dispositivo sonoro cuando se hacen fotos justamente para evitar las imágenes robadas.


Fuente: tn.com

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