Un informe de un banco privado estima cifras preocupantes.

Según el reporte, el impacto de la volatilidad financiera hará aún más lenta de lo previsto la recuperación del crecimiento económico.

 

 El impacto de la volatilidad financiera hará aún más lenta de lo previsto la recuperación del crecimiento económico en la Argentina, según un reporte de un banco privado, que proyecta un desempleo del 11% para junio, tras el 9,1% con que cerró 2018.

“La gran pregunta es si el próximo gobierno podrá contar con el capital político suficiente para encarar las reformas del sistema tributario y del mercado laboral necesarias para mejorar la competitividad y potencial de crecimiento de la economía argentina”, sostiene el estudio.

Esto ocurrirá a pesar de que, en el plano externo, las noticias económicas evolucionaron mejor de lo esperado con una Reserva Federal que dio una vuelta en “U”, indicando que finalizaría este año el ciclo de retiro de estímulos monetarios y suba de tasas de interés y alejando temores de una recesión en EE.UU.

Así lo consignó un reporte presentado por BBVA Research Argentina para el segundo trimestre de 2019.

El trabajo sostiene que el “crecimiento global se ha ralentizado más de lo esperado en los últimos meses, reforzando los temores de una “brusca desaceleración” de la actividad económica. En este entorno, la Fed y el BCE han cambiado su hoja de ruta y han anunciado nuevas medidas de estímulo monetario. De manera similar, en China se han adoptado políticas expansivas adicionales, tanto fiscales como monetarias.

Según este trabajo, la pausa en el retiro de estímulos monetarios en los países centrales sin duda favorecerá los flujos de capitales hacia mercados emergentes, pero la Argentina por el momento no se ha visto beneficiada por este cambio ya que sobre el país aún pende la incertidumbre sobre el resultado de las elecciones presidenciales y la capacidad del actual programa económico para estabilizar la macroeconomía.

El estudio advirtió que el optimismo inicial sobre la efectividad del esquema monetario-cambiario se vio malogrado por los decepcionantes datos de inflación de enero y febrero (2,9% y 3,8% respectivamente) que pusieron en duda si había fundamentos para una baja tan rápida en la tasa de Leliq (más de 30 pp hasta mediados de febrero) y se reflejaron en una abrupta depreciación del peso.


El BCRA se vio obligado nuevamente a endurecer la política monetaria decidiendo sobre cumplir la meta de crecimiento de base monetaria y las tasas de interés recuperaron rápidamente niveles superiores a 68%.

Si bien la base monetaria cayó 8% desde fin de año luego de haberse eliminado todos los factores que en el pasado provocaban expansión de dinero, todavía viene creciendo a una tasa interanual del 30% debido principalmente al desarme de las Lebac durante la segunda mitad del 2018.

Este efecto debería ir diluyéndose gradualmente y si la política monetaria funciona con cierto rezago la estrategia actual del Banco Central, conducido por Guido Sandleris, debería contribuir a reducir el factor monetario como causa de la inflación, dice el informe.


Fuente: Diario Popular

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