Al iniciarse la temporada otoñal resulta insoslayable hacer referencia al empeoramiento de los síntomas respiratorios que suelen presentar los pacientes alérgicos

La Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó sobre esta posibilidad. Con el otoño renace esta patología. El 40% aproximadamente de la población urbana tiene síntomas de rinitis en algún momento y cerca del 15% tiene antecedentes de tener o haber sufrido episodios de asma.

Las alergias son mecanismos de respuesta inmune exagerada del organismo (hipersensibilidad) a diferentes alérgenos ambientales, alimentarios, medicamentos, etcétera. Según el tipo de alergia se realizan diferentes tests de diagnósticos. En el suero se mide el anticuerpo (Inmunoglobulina E) que es el marcador más importante de los niveles de alergia de la persona. También hay otros estudios complementarios claves como diferentes pruebas cutáneas, (PRICK-test, intradermoreacciones, pruebas de parche), y pruebas de desafío oral que se utilizan especialmente para alimentos o drogas.

Como patologías crónicas, predominan claramente los cuadros de rinosinusitis alérgica, y en menor medida asma y dermatitis (eccemas y urticarias). El 40% aproximadamente de la población urbana tiene síntomas de rinitis en algún momento y cerca del 15% tiene antecedentes de tener o haber sufrido episodios de asma.

Al iniciarse la temporada otoñal resulta inevitable hacer referencia al empeoramiento de los síntomas respiratorios que suelen presentar los pacientes alérgicos. En esta época, circulan muchos virus y hay superposición con cuadros catarrales y la conocida rinitis alérgica, que generan un marcado empeoramiento de estos cuadros. Además, los bruscos cambios de temperatura y humedad son factores climáticos que agravan.

La rinitis alérgica asociada muchas veces a sinusitis, es muy común dada la conexión de toda la vía aérea tanto superior como inferior, también son más frecuentes los episodios de asma. En otoño e invierno se incrementan los broncoespasmos por cuadros catarrales virales, lo mismo sucede con la tos, síntoma muy prevalente, y ambos cuadros pueden ser facilitados por una base alérgica.

En épocas como el otoño y primavera, en menor medida invierno también, hay alta incidencia de alergia a los ácaros del polvillo, en este período y especialmente en zonas urbanas aumentan los alérgenos de esporas de hongos.

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