Cruce entre la Policía y manifestantes, en París. (AP/Francisco Seco)

Se produjeron disturbios que la Policía atribuyó a "grupos violentos". Se confirmó la utilización de gas lacrimógeno y de las polémicas pelotas de acero recubiertas de goma.

Al menos 227 personas han sido detenidas este sábado en la ciudad de París en relación con las protestas de los "chalecos amarillos", que han vuelto a tomar este sábado la capital en el Ultimátum 2, cuya primera edición se saldó con graves disturbios. 

El pasado sábado fueron solo 15 los arrestados en la capital, según datos de la Prefectura de París recogidos por la televisión BFM. Los primeros arrestos se realizaron por posesión de material prohibido y se produjeron en los controles de seguridad, según fuentes policiales. 

Sin embargo, más tarde se han producido disturbios que la Policía atribuye a "grupos violentos" y se ha confirmado ya la utilización por los agentes de gas lacrimógeno y de las polémicas pelotas de acero recubiertas de goma o 'flashball', unos proyectiles lanzados con armas conocidas técnicamente como Lanzador de Bolas de Defensa (LBD).

Uno de los puntos con mayor tensión ha sido el de la Plaza de la República. 

En cuanto a los asistentes, el Ministerio del Interior ha informado de 27.900 manifestantes en toda Francia, de los cuales 9.000 corresponden a París. A la misma hora había el pasado sábado 31.100 manifestantes en toda Francia y 5.000 de ellos estaban en París. Los "chalecos amarillos" aseguran que todas estas cifras son mucho más elevadas. 

 

Desde entonces las autoridades han prohibido parcialmente las marchas, pero los "chalecos amarillos" han mantenido el nivel de movilización. 

Las autoridades han alertado del riesgo de disturbios durante este Acto XXIII de los "chalecos amarillos" y el viernes el ministro del Interior, Christophe Castaner, informó del despliegue de 60.000 policías y gendarmes en todo el país. Además, ya el sábado, la Policía ha emplazado a los "chalecos amarillos" ha diferenciarse claramente de los "grupos violentos". 

Uno de los líderes del movimiento, Jérôme Rodrigues, se ha lamentado por el "desgraciado" incendio del pasado lunes que devastó la cubierta de la Catedral de Notre Dame de París, pero ha advertido de que no debe servir para distraer la atención del debate político. 

"Es una estrategia del Gobierno para vendernos mejor su programa electoral, que acabamos de denunciar durante la manifestación", ha declarado. 

En París son dos las marchas que han sido autorizadas, mientras que las autoridades han prohibido varios recorridos más. También se han prohibido manifestaciones en Lyon, Burdeos o Toulouse, donde precisamente se han producido momentos de tensión y la Policía ha empleado gas lacrimógeno para dispersar la protesta. 

Las movilizaciones de los 'chalecos amarillos' comenzaron en noviembre para protestar contra la subida de los impuestos al diésel y en diciembre alcanzaron su punto álgido con las protestas contra la represión de las manifestaciones hasta el punto que el presidente, Emmanuel Macron, anunció un paquete de medias económicas para mejorar las condiciones de vida de la clase media y trabajadora.

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