El tipo de tratamiento depende del tipo de paciente y del tipo de leucemia (Foto: Shutterstock).

Representa el 40% de todas las leucemias en el mundo. Actualmente no se conocen las causas que producen esta enfermedad oncohematológica.


Cada 21 de abril se conmemora el Día Mundial de concientización sobre la Leucemia Mieloide Aguda (LMA), un tipo de cáncer hematológico que se propaga rápidamente.

 

Las leucemias son cánceres que se origina en las células que normalmente madurarían hacia los diferentes tipos de células sanguíneas. La leucemia mieloide aguda se inicia en la médula ósea, pero con más frecuencia también pasa rápidamente a la sangre. Algunas veces se propaga a otras partes del cuerpo, incluyendo los ganglios linfáticos, el hígado, el bazo, el sistema nervioso central y los testículos.

Actualmente no se conocen las causas que producen esta enfermedad oncohematológica. Quienes la padecen no tienen conductas asociadas a factores de riesgo ni tampoco existen medidas de prevención. Sin embargo, en algunos casos se asocian a tratamientos de quimioterapia y/o radioterapia para el tratamiento de otra neoplasia; por lo que la LMA sería una enfermedad secundaria.

Si bien puede observarse en niños, es una enfermedad de adultos. Este tipo de leucemia representa el 40 % de todas las leucemias en el mundo occidental. En Argentina no existe un registro de casos, aunque se podría inferir que rondan entre los dos mil por año.

Debido al carácter agudo de la enfermedad, entre los primeros síntomas y el diagnóstico suelen pasar tres meses. En general, los síntomas son consecuencia de la anemia producida por el déficit de glóbulos rojos, como sensación de cansancio, debilidad, mareos o palidez. También por el déficit de plaquetas, produciendo hematomas, hemorragias de encías, nasales o de cualquier otro foco; y del déficit de granulocitos, lo que causa fiebre e infecciones.

En ocasiones puede observarse el crecimiento de los ganglios linfáticos, el hígado o el bazo; y también se puede observar sintomatología específica de la infiltración del sistema nervioso central, como dolor de cabeza, vómitos, somnolencia; entre otras.

Para arribar al diagnóstico, además de los estudios de sangre y médula ósea, se deben realizar estudios citogenéticos para detectar anomalías cromosómicas concretas, y moleculares para detectar alteraciones génicas específicas, ya que son fundamentales para tipificar y clasificar la enfermedad.

El tratamiento de la leucemia mieloide aguda se determinará en cada caso teniendo en cuenta el subtipo de la enfermedad, la edad, el estado general del paciente y la respuesta al tratamiento inicial; siempre basada en quimioterapia intensiva.

Con respecto al pronóstico de los pacientes afectados, éste varía sustancialmente en función de la edad y del subtipo de la LMA. La edad avanzada y las LMA secundarias así como la presencia de determinadas anomalías genéticas o moleculares, constituyen parámetros de un pronóstico desfavorable.

Mientras que los pacientes jóvenes con leucemias de riesgo estándar que reciben un trasplante en primera remisión completa tienen una probabilidad de curación de hasta el 65-70 %.

Si bien las opciones terapéuticas avanzaron mucho en los últimos años, los especialistas remarcan la importancia de la consulta temprana para un mejor diagnóstico e inicio de tratamiento.

Fuente: Popular

Compartir

Comentarios