Puesteros y manteros se abastecen, en parte, de ropa que llega por la frontera.

Por el conflicto con bagayeros, temen que las medidas se endurezcan y no lleguen productos de la frontera. "La feria es la única fuente de trabajo para muchas familias", aseguran.

 

 La semana pasada, el carril alternativo para bagayeros que se puso en funcionamiento en el marco de los nuevos controles a pequeños importadores quedó cerrado. Un gran número de gendarmes estaba custodiando las costas del río Bermejo, por los que quedó inhabilitada la actividad a través de ese paso.

El nuevo régimen de importación obliga al empadronamiento de los bagayeros como microimportadores y se establece una franquicia de hasta 500 dólares por día para ingresar mercadería, pero pagando todos los impuestos, lo que a priori significa encarecer un 70% la mercadería en origen.

Estas nuevas reglas de importación se hacen sentir en las ferias de la ciudad. A más de un mes desde que empezó el conflicto de los bagayeros en la frontera con Bolivia, la cantidad de prendas de ropa en los tablones de las saladitas comienza a mermar, por lo que la incertidumbre comienza a crecer entre los puesteros.

"A medida que este conflicto avance, no sabemos qué vamos a hacer, hay mucha incertidumbre entre los feriantes. Nosotros acá tenemos que pagar el alquiler del puesto, la luz y el sereno que cuida las prendas, que puede significar un desembolso de 1.500 pesos mensuales. La feria es la única fuente de trabajo para muchas familias", comentaron los puesteros de zona sur a El Tribuno, que prefirieron no dar sus nombres.

Rosa Girón, representante de los manteros, en diálogo con El Tribuno contó que por el momento los vendedores que trabajan en las calles no están sufriendo desabastecimiento de ropa de estación. Sin embargo, las prendas de uso diario como medias, ropa interior o calzas no están llegando.

"Todavía no se siente mucho la falta de ropa, lo que pasa es que son prendas de invierno y muchos manteros la tenían guardada. Si sé que los vendedores golondrinas que han viajado a Perico (feria en la localidad jujeña) ya han encontrado comercios que están bastante vaciados. Esperemos que las resolución del Gobierno nacional no sea unilateral y tenga en consideración la voluntad de los trabajadores, sobre todo por la falta de trabajo genuino", comentó la referente esta semana.

Girón defendió el trabajo del bagayero y señaló que gracias a ellos se motoriza la economía regional en las localidades fronterizas.

"El impuesto que pagan es el del consumo local que ellos hacen, entonces aportan al movimiento de la periferia. Aparte, los trabajadores, activan el remis, la comida y los pequeños emprendedores. No puede el Gobierno pretender que se fiscalice de esa manera, hay que tener en cuenta la gran desocupación, esa decisión va a tener que retroceder", afirmó la representante de los manteros.

Crisis

La crisis también está golpeando duro a las ferias. La gente piensa mucho antes de comprar, consulta los valores, recorre y muchos se van con las manos vacías. "Antes se llevaban lo que querían sin comparar precios", expresó María, una feriante de zona sur.

La mujer comentó que bajó un poco la venta por la crisis y que la devaluación incrementó el valor de las prendas en un 50%.

"La mayoría que se está perjudicando con esto es pobre, yo no sé como el gobierno no ve esto. Nosotros siempre estuvimos perseguidos, con miedo, no se puede vivir así. Estamos mal. Hay muchísimas familias involucradas en esto, que la laburamos todos los días. Con sol, lluvia o viento, siempre estamos acá", finalizó la mujer.

 

Fuente: El Tribuno

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