¿Que prefiere el tucumano a la hora de leer?

Los comerciantes de ejemplares en la provincia marcan un fuerte auge en la literatura adolescente. "Lo ven en las redes sociales y luego lo buscan en la librerías", aseguran.


Como cada 23 de abril, en todo el mundo se celebra el Día del Libro. Se eligió  esta fecha por una coincidencia asombrosa: ese mismo día, de 1616, murieron Miguel de Cervantes Saavedra; el dramaturgo y poeta inglés William Shakespeare; y el escritor español Inca Garcilaso de la Vega.

Sin embargo, recién en 1995 se convirtió en una celebración en todo el mundo debido a una proyecto de la Unión Internacional de Editores (UTE), que la presentó ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.

Y ese año se aprobó proclamar el 23 de abril de cada año el "Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor". En el sitio de la UNESCO señalan que valorizando este día se busca apoyar "la creatividad, la diversidad y la igualdad de acceso al conocimiento (...), la promoción de la alfabetización, el aprendizaje móvil y el libre acceso a los contenidos científicos y los recursos educativos".

LV 12 consultó con los comerciantes de libros en la provincia y confirmaron que el tucumano a la hora de comprar un ejemplar busca: novelas, política coyuntural y autoayuda.

“El fenómeno de la autoayuda viene siendo estudiado por críticos porqué no tan solo se da en la Argentina sino en el mundo”, dijo Silvia Giraudo, profesora de Semiótica y dueña de la librería "El Griego".

En ese sentido explicó que este “fenómeno” tiene que ver con una subjetividad generada a partir de la fase más salvaje del capitalismo que es el neoliberalismo. “Una de las consecuencias a nivel sociológico es el individualismo: yo soy yo y me salvo por mis propios méritos, no me sirve ni la política ni la religión, por eso compro la receta del éxito”, remarcó y ejemplificó, “Bernardo Stamateas es uno de los más buscados, más allá del marketing que tiene atrás”.

Giraudo se animó a separar a la tecnología del libro y aseguró que van por vías distintas. Además reveló que la literatura adolescente está en auge.

“Hace 15 años el estante para libros adolescentes ocupaban 60 centímetros, hoy es una estantería de tres metros. Un fenómeno curioso. Hace un tiempo te hubiera dado un clásico, hoy hay una literatura específica para adolescentes y en ese sentido la tecnología contribuyó porque muchos salieron de las redes sociales”, dijo.

Atrás quedó el libro más vendido: la Biblia. Atrás quedaron los ejemplares de Doña Petrona. Hoy la gente apuesta a los textos que los ayuden a superarse y triunfar en la vida.

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