Bolsonaro se juega su credibilidad ante los mercados

El proyecto que pretende empezar a equilibrar las deficitarias cuentas públicas de la principal economía latinoamericana.

La Comisión de Constitución y Justicia dio su aval, con 48 votos a favor, 18 en contra y 0 abstenciones. El gobierno quiere subir la edad de retiro y ahorrar U$S270.000 millones en diez años.

En medio de un ambiente muy caldeado, la Comisión de Constitución y Justicia de la Cámara de Diputados se aprestaba anoche a realizar la postergada votación de la propuesta de reforma previsional impulsada por Jair Bolsonaro , proyecto considerado fundamental para reducir el déficit fiscal y propulsar la economía de Brasil .

La iniciativa fue presentada por Bolsonaro al Congreso hace ya dos meses y el gobierno esperaba un rápido tratamiento al menos en esta primera etapa, pero las divisiones y la falta de articulación dentro del oficialista Partido Social Liberal (PSL) generaron grandes demoras.

La oposición de izquierda, encabezada por el Partido de los Trabajadores (PT), aprovechó el desorden en las filas bolsonaristas y consiguió posponer la votación hasta después de Pascua. Anoche, los opositores reanudaron sus intentos de obstruir la votación, situación que ocasionó griteríos y confusión.

En su esfuerzo por lograr más respaldos -son necesarios por lo menos 42 votos a favor de los 66 diputados que integran la comisión-, durante la Semana Santa el gobierno llegó a un acuerdo con los líderes de los partidos de centro (el llamado centrão), que se habían mantenido al margen de las discusiones más fuertes.

Se aceptó retirar algunos puntos de la propuesta diseñada por el equipo del ministro de Economía, el neoliberal Paulo Guedes, pero según aclaró el secretario especial de Previsión Social y Trabajo, Rogerio Marinho, se mantuvo la estimativa de ahorro del gobierno con la reforma, calculada en un billón de reales (US$270.000 millones) en la próxima década.

La propuesta, que establece una edad mínima de jubilación de 62 años para las mujeres y 65 para los hombres además de introducir un sistema de capitalización al actual régimen de reparto, es la piedra angular de la política económica del nuevo gobierno brasileño.

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