Los amantes del fútbol le dan unas monedas por la habilidad de estos jugadores.

Agustín y Alejo hacen jueguitos en la esquina de plaza Independencia

Agustín y Alejo ganan monedas demostrando su habilidad con la pelota en la esquina de las calles Laprida y San Martín.

Se equivocan feo quienes creen que las medidas físicas y los índices de velocidad y de fuerza determinan la eficacia de un jugador de fútbol, como se equivocan feo quienes creen que los test de inteligencia tienen algo que ver con el talento o que existe alguna relación entre el tamaño del pene y el placer sexual. Los buenos jugadores de fútbol pueden no ser titanes tallados por Miguel Ángel, ni mucho menos. En el fútbol, la habilidad es más determinante que las condiciones atléticas, y en muchos casos la habilidad consiste en el arte de convertir las limitaciones en virtudes. (Eduardo Galeano - El fútbol a sol y sombra).

Talento y compañerismo es lo que se puede observar en la esquina de las calles Laprida y San Martín en el corazón de San Miguel de Tucumán. Cuando el semáforo se pone en rojo aparecen Agustín y Alejo. Y la verdadera protagonista: la pelota. Juntos transitan el día en el asfalto, demostrando calidad hacen recordar a aquellos jugadores que supieron plasmar su magia arriba de la afombra verde. Los que logran apreciar la belleza del juego, se apuran a buscar una moneja antes de que suene el silbato y la luz verde sentencie nuevamente la vuelta a la realidad.

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