Góndolas supermercado con bebidas.

La economía afecta al mercado de bebidas sin alcohol.

El volumen de litros producidos cayó un 4% en 2018 y se situó un 12% por debajo de los niveles que se elaboraban hace cuatro años.

 

 El mercado de bebidas sin alcohol es el sector más afectado por la caída del consumo.  El volumen de litros producidos -en el último año- cayó un 4%  y se situó un 12% por debajo de los niveles que se elaboraban hace cuatro años, con 9.144 millones de litros, según un estudio del Observatorio de Alimentos y Bebidas de la Consultora Claves.

En la Argentina, el consumo de este tipo de  bebidas se ubica en torno de los 205 litros por habitante, de los cuales la mitad corresponde a gaseosas. Pero su participación viene cayendo desde hace unos diez años a un ritmo de poco menos de un punto porcentual por año, según la consultora. 

Según la información que maneja la consultora Scentia, la categoria de Bebidas sin alcohol es la mayor retracción en lo que va del año, con una caída que promedió, hasta marzo, el 12,5%

En particular, el segmento de las gaseosas también cayó un 4% en 2018 vs 2017 y muestra una caída acumulada del 15% respecto del 2015, según Claves. En este sentido, el pedido del plan preventivo de crisis de la embotelladora de Coca Cola, FEMSA, fue una muestra de la situación por la que atraviesa el sector. 

Pero además del factor económico, también juegan otros factores en la caída de las ventas: entre ellos, el nuevo ritmo de vida y la toma de conciencia en cuanto al consumo de productos más saludables, que produjo un cambio de preferencias en los consumidores.  "En la actualidad, existe una migración lenta, pero persistente, hacia este tipo de bebidas, como aguas saborizadas, aguas envasadas, isotónicas o jugos naturales. Muchas empresas tomaron nota de esto y por eso se nota cada vez más el énfasis publicitario puesto en los aspectos saludables", cuentan en Claves.

"Las principales empresas lanzaron también muchas líneas alternativas a sus productos estrella (generalmente gaseosas), para tratar de acaparar parte de esta diversificación. Aparecieron también muchas empresas pequeñas con oferta de bebidas orgánicas o naturales e irrumpieron a través de nuevos canales de ventas y estrategias distintas a las tradicionales. En un intento de contrarrestar esta situación, Coca-Cola adquirió Ades, la tradicional marca de bebidas de soja, ahora bajo la denominación "alimentos de semillas".

Según el informe de Claves, la coyuntura afectó más a las marcas líderes. "Si bien Coca-Cola es aún líder indiscutido (posee cerca del 40% de las ventas de todos los segmentos), Pepsi y un grupo de empresas nacionales -con Manaos (Refres Now) a la cabeza- se consolidaron como una oferta sustituta adecuada para los consumidores, con precios más competitivos", explicó. "No solo esto, sino que las principales cadenas de supermercados avanzaron con muchas marcas propias de bebidas, ganándoles muchas de las ventas entre poderes adquisitivos medios/bajos. Lo interesante de esto último es que en varios casos son empresas reconocidas las que se encuentran detrás de las marcas blancas", explicó el informe.

Las previsiones para el futuro inmediato no son del todo alentadoras, según las proyecciones de Claves. El consumo de bebidas en 2019 tendrá un crecimiento leve, siempre y cuando se cumplan las expectativas de una recuperación del salario real, cosa que a priori era esperable para un año de elecciones. "En un escenario optimista, el mercado de bebidas puede llegar a recuperar hasta 1,75% de los volúmenes de ventas, aunque, de continuar la turbulencia del dólar y de acelerarse la inflación el mercado podría continuar estancado en torno a los niveles de 2018", apuntó.

 

Fuente: Clarín

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