El libro se presentará formalmente el 9 de mayo.

Las frases más destacadas y controversiales de la ex presidenta en su libro.

El libro de Cristina Kirchner, titulado 'Sinceramente', fue publicado en librerías un día antes de lo estipulado. Se presentará formalmente en la Feria del 9 de mayo.

Un día antes de lo esperado, Sinceramente, el libro de Cristina Kirchner, llegó a las librerías. Cuesta $600 y está estructurado en 10 capítulos y un epílogo.

El texto se mantuvo en estricto hermetismo hasta hoy. Incluso la editorial que lo publicó, Penguin Random House, mantiene bajo siete llaves la copia digital de la obra que suele distribuirse a modo de difusión entre los medios de prensa.

"Lo cierto es que más allá de los unos y los otros… soy Cristina. Una mujer… con todo lo que implica ser mujer en la Argentina. Con una vida en la que se cruzaron éxitos, y frustraciones, aciertos y errores, pero que fue honestamente vivida sin declinar convicciones".

"Muchas veces, después del balotaje, pensé en eso que finalmente no se dio:  yo, frente a la Asamblea Legislativa, entregándole los atributos presidenciales a… ¡Mauricio Macri! Lo pensaba y se me estrujaba el corazón. Es más, ya había imaginado cómo hacerlo: me sacaba la banda y, junto al bastón, los depositaba suavemente sobre el estrado de la presidencia de la Asamblea, lo saludaba y me retiraba. Todo Cambiemos quería esa foto mía entregándole el mando a Macri porque no era cualquier otro presidente. Era Cristina, era la "yegua", la soberbia, la autoritaria, la populista en un acto de rendición".

"Había tomado la decisión de no tener fueros, no solo por lo que dije que los argentinos debían descansar de mí y yo de ellos, sino porque no estaba dispuesta, cuando terminé mi mandato, a que dijeran que iba en una lista buscando fueros. Esa fue la única razón por la cual le dije 'no' a Daniel Scioli cuando me pidió que encabezara la lista de diputados nacionales por la provincia de Buenos Aires. Hoy, a la distancia, me pregunto: ¿hubiera ayudado a cubrir la escasa diferencia de votos que tuvimos en el balotaje si iba como diputada? ¿No me habré equivocado al decirle que no a Daniel? ¡Qué sé yo!…".

"Si tengo que decir qué es lo que más extraño de Néstor aún hoy es no tener una persona con quien hablar y discutir a fondo. Sé que puede sonar mal, o tal vez injusto, pero es la verdad: lo que podía sentir o tener de esas conversaciones con él, nunca más lo volví a encontrar con nadie. Además de haber sido mi pareja y el padre de mis hijos, Néstor fue mi mejor amigo".

"En la madrugada del 6 de enero de 1976, en Río Gallegos, nos detuvo la policía provincial por orden del Ejército, junto a una pareja de amigos, Oscar "Cacho" Vázques y su esposa Mabel Velásquez. Lo orden de detención era para Cacho, que había sido delegado de la Regional VII de la Juventud Peronista (JP), y para todo aquel que lo acompañara. Estuvimos presos diecisiete días. (…) Recuerdo que nos reencontramos con Néstor en la puerta de la vieja casa familiar de la calle 25 de Mayo. Nos abrazamos muy fuerte y le dije: "Tenemos que irnos del país, esto va a ser una masacre, nos van a pasar por arriba como una Caterpillar". El quiso tranquilizarme y me dijo: "No… no va a ser para tanto, va a ser como todos los golpes, los primeros dos o tres meses habrá que cuidarse y después todos se aflojan". Lamentablemente, la historia se encargó de darme la razón".

"Si me preguntaran qué fue lo que más amé de Néstor, contestaría que todo. Era un personaje. Al Teatro Colón, por ejemplo, Néstor decidió no ir jamás. Cuando en marzo de 2006 nos visitó la reina Beatriz de Holanda, acompañada por su hijo Guillermo de Orange y su esposa, la argentina Máxima Zorreguieta, nosotros le ofrecimos una recepción en los salones de la Cancillería, frente a la plaza San Martín. Todavía no teníamos el Museo del Bicentenario, que él no llegó a ver inaugurado. Nos explicaron que luego, como retribución, la reina ofrecía una fiesta al presidente y a su gobierno y que para eso decidió alquilar el Teatro Colón. Pero el presidente… no fue al Colón. Y tuve que ir yo. No pude convencer a Néstor. Literalmente le rogué: "Néstor, por favor, tenés que ir". Él me retrucaba: "Al Colón no voy a ir, no se los voy a pisar". Le supliqué: "Néstor, tenés que entender que es una equivocación. El Colón es una de las salas líricas más importantes del mundo y es nuestra. ¿Por qué no vas a ir?". Me contestó: "No pienso ir ni loco al teatro de la oligarquía argentina, no se los voy a pisar, no les voy a dar el gusto".

"Para él, ir al Colón era como una ofensa a la autoridad popular; era como someterse a un territorio que en la historia argentina había sido identitario de la elite; como subordinarse a un poder ante el que siempre se había rebelado".

"Me acuerdo que varias veces, como legisladora, quise presentar un proyecto de ley decretando la obligatoriedad del análisis antidroga -rinoscopia- para todos los integrantes de los tres poderes del Estado -funcionarios, legisladores y jueces-, harta de escuchar hablar sobre la lucha contra el narcotráfico a personajes que hasta las piedras saben que son adictos. No lo hice porque Néstor era muy crítico sobre este tipo de propuestas. Decía que eran proyectos "fachos", aunque hoy no dudaría un instante en votarlo con las dos manos, se enoje quien se enoje".

"Me cuestan entender racionalmente los agravios de la clase media aspiracional. Elisa Carrió es el perfecto ejemplo: quiere parecer lo que no es, pertenecer a donde no pertenece. Me recuerda a las costumbres de algunas clases acomodadas provincianas, que no llegaban a ser aristocracia en la época de los Luises, y que ansiaban conocer Versalles o soñaban con vivir allí, pero no podían. Ella me da esa impresión. Y es una pena que, justo ahora que concretó su aspiración y forma parte del gobierno que siempre vivió en Versalles, la crisis que provocaron está destruyendo al resto y las llamas se acercan al palacio. Para colmo, ella no vive en Versalles, solo la invitan, pero ni siquiera a dormir. La dejan ir a comer o a tomar el té, pero después se tiene que ir".

"Nuestra familia es, para el Partido Judicial, una asociación ilícita formada por mí y por mis dos hijos, y -por supuesta, como no podía ser de otra forma- yo soy su jefa. Cuando le estaban tomando declaración indagatoria en el juzgado a cargo de Ercolini y le leyeron el auto del procesamiento firmado por el juez que dice que nuestra hija había entrado a la supuesta asociación ilícita el 27 de octubre de 2010, Florencia interrumpió y preguntó: "Perdón. ¿Qué dicen que estaba haciendo el 27 de octubre de 2010? Porque ese día murió mi papá y yo estaba en los Estados Unidos". Fue entonces que se miraron y se pusieron todos muy nerviosos. Se dieron cuenta que habían hecho algo más que escribir una barbaridad jurídica, habían firmado una aberración humana: Florencia no sólo no estaba en Argentina cuando falleció su padre, sino que ese 27 de octubre de 2010, por imperio del Código Civil argentino, no se había transformado en integrante de ninguna asociación ilícita sino en la heredera forzosa de Néstor Carlos Kirchner".

"Me llamaron loca, histérica, orgásmica, desesperada por el poder. Mientras escribo, pienso con dolor que a pesar de haber sido la primera mujer electa presidenta de la historia, no se alzó ninguna voz feminista para condenar el ataque por mi condición de mujer. Ojo, no digo para defender el gobierno, ni las políticas, ni a ninguna persona en particular, sino el género que era agredido como tal".

"El gobierno de Macri es una catástrofe económica y una tragedia social, provocadas por las propias políticas programas y ejecutadas desde el 10 de diciembre de 2015. Nosotros sí que podemos decir que nos tocó enfrentar una crisis externa en serio".

"El 13 de noviembre de 2012 el Banco Mundial publicó un informe que revelaba que la clase media en Argentina se había duplicado en la última década y que se destacaba como el país latinoamericano con el mayor aumento de su clase media como porcentaje de la población total (…) Y pensar que me tuve que fumar que dijeran que no habíamos combatido la pobreza… ¡Justo a nosotros, que duplicamos la clase media! O sea, una parte importante de los argentinos y las argentinas dejaron, durante nuestros gobiernos, de ser pobres… y no lo digo yo, lo dijo el Banco Mundial. Aunque también, a pesar de ello, una porción importante de esa misma clase media terminó votando a Mauricio Macri. Ahora, cuando estoy escribiendo estas líneas y veo lo que está pasando en la Argentina en este 2019 que recién despunta, con precios de los alimentos prohibitivos para las grandes mayorías y donde la clase media es el gran pato de la boda, de la catástrofe económica y social que vivimos producto de las políticas del gobierno de Cambiemos, me pregunto qué hicimos mal para que la gente eligiera a un presidente como Mauricio Macri ¿Que los medios de comunicación hegemónicos tuvieron un rol fundamental en el engaño y la confusión de la sociedad? Sí, absolutamente… eso es indiscutible. Pero también hubo y hay algo en nuestra sociedad, en nosotros los argentinos y las argentinas que nos impide la construcción de un país perdurable y vivible… ¡Qué sé yo!"

"Cuando escucho a veces a Moyano hablar de Néstor, siento que allí reside parte del problema que tuvimos, el machismo, que es un signo distintivo en vastos sectores del sindicalismo argentino, porque en realidad es a mí a quien conoció mucho antes y fui yo la que no le dio quórum a la primera reforma laboral, la de Erman González, en 1998".

"Lo que le reconozco a Hugo Moyano, aún después de todos los enfrentamientos que tuvimos, es que él nunca traicionó a los trabajadores de su gremio. Algo que sí han hecho otros dirigentes. Considero que Moyano, después de Saúl Ubaldini, fue el último gran secretario general que tuvo la CGT".

"En el primer almuerzo, recuerdo que conversamos sobre Néstor y yo le dije: 'Sabe qué creo que pasó entre ustedes, Jorge… -porque le digo Jorge cuando hablamos de y no su santidad y él, obviamente, me dice Cristina-. En el fondo creo que la Argentina era un lugar demasiado chico para ustedes dos juntos'. Los hombres tienen un concepto del ejercicio de la jefatura totalmente diferente a nosotras, las mujeres. Yo no tengo ningún problema con que el otro parezca tener más o menos poder que yo, si hace lo que quiero. ¿Cuál es el problema?".

"Todos le decíamos a Néstor: "Tenés que ir a ver a Bergoglio". Él respondía: "No, que venga él a verme a mí a la Casa de Gobierno". Del otro lado, Bergoglio contestaba: "No, que venga él a la Catedral". En definitiva, ellos nunca se vieron porque ninguno quiso cruzar la Plaza de Mayo. Después ya fue demasiado tarde".

"Si alguien me pidiera que definiera a Mauricio Macri en una sola palabra, la única que se me ocurriría es: caos. Si… Mauricio Macri es el caos y por eso creo firmemente que hay que volver a ordenar la Argentina. Como se dice por ahí: que cada cosa esté en su lugar; la heladera en la cocina y el inodoro en el baño. Esto exige a cada uno de los argentinos y las argentinas, cualquiera sea su lugar en la sociedad, una primera decisión casi actitudinal que permita encarar los problemas que el gobierno Mauricio Macri nos está dejando y que no existían en el 2015".

Fuente: Infobae.

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