La cardio-oncología es una joven subespecialidad médica que busca prevenir la cardiotoxicidad de las drogas oncológicas.

La hipertensión arterial es una de las cardiotoxicidades más frecuentes .

La cardio-oncología es una joven subespecialidad médica que busca prevenir la cardiotoxicidad de las drogas oncológicas.

Las nuevas terapias, los avances en los métodos diagnósticos y el mayor conocimiento sobre cómo cuidar a las personas con cáncer mejoraron el pronóstico de muchos tumores. En el marco de esos avances es que se inscribe el surgimiento de una joven subespecialidad, la cardio-oncología, que promueve el abordaje multidisciplinario para cuidar el corazón de los pacientes que afrontan tratamientos oncológicos. Un simposio en Buenos Aires buscará difundir la importancia del área y la generación de unidades especializadas en todo el país.

"A nivel mundial, se han establecido hace más de una década unidades de trabajo multidisciplinario que han favorecido el aprendizaje de los cardiólogos sobre el mundo de la oncología y viceversa, lo que ha repercutido en un mejor tratamiento de los pacientes con cáncer", sostiene en diálogo con Clarín el cardiólogo Andrés Daniele, mientras ultima los detalles del encuentro que reunirá entre viernes y sábado a más de 250 asistentes (cardiólogos, oncólogos, hematólogos, médicos clínicos, enfermeros) y que será seguido vía streaming por unos 100 profesionales de países latinoamericanos.

La cardio-oncología es una subespecialidad con doble objetivo: "El primero es evitar que las terapias oncológicas produzcan en el paciente algún tipo de afectación cardiovascular. Y en segundo e igualmente importante, evitar que una afectación cardiovascular impida el acceso al paciente de una terapia oncológica que necesita", precisa Daniele, jefe del departamento de cardio-oncología del Instituto Ángel Roffo, institución precursora a nivel nacional de la disciplina cuyo nacimiento se remonta a principios de 2000 en Europa y Estados Unidos.

El surgimiento responde al advenimiento de nuevas terapias con un potencial de cardiotoxicidad y la necesidad de desarrollar herramientas para la prevención, detección precoz y el tratamiento de este problema, explica el especialista, quien se encuentra al frente de la Asociación de Cardio-Oncología de la República Argentina. Con el lanzamiento de la entidad, en 2016, iniciaron un "arduo trabajo" para difundir la subespecialidad a nivel local, que empieza a dar sus frutos: "En distintos puntos de nuestro país se están generando unidades de cardio-oncología", afirma.

La hipertensión arterial es una de las cardiotoxicidades más frecuentes provocadas por terapias oncológicas. "Antiguamente se creía que cardiotoxicidad era sinónimo de disfunción ventricular, dado que esta era la principal complicación que veíamos los cardiólogos. Este concepto ha cambiado y hoy tenemos que entenderla como un término mucho más amplio, que debe incluir a otras afectaciones cardiovasculares secundarias a las terapias oncológicas que incluye también a las arritmias, la enfermedad coronaria, los fenómenos tromboémbólicos, las alteraciones hemodinámicas y las enfermedades pericárdicas, entre otras", enumera.

"Hoy se sabe que existe una incidencia de entre un 10% y un 22% del total de los pacientes tratados con drogas oncológicas que pueden desarrollar algún tipo de afección cardíaca o vascular", apuntaba Daniel Santos, jefe del servicio de cardio-oncología del Instituto Alexander Fleming, en un artículo difundido hace dos años por ese centro de referencia en oncología, que desde 2007 cuenta con un departamento especializado en cuidados cardiovasculares.

La incidencia varía respecto del tipo de droga y también de características del paciente (edad, sexo, factores de riesgo cardiovasculares, antecedentes patológicos).

Daniele afirma que toda persona que vaya a ser sometida a una terapia oncológica debe ser evaluada a nivel cardiológico para determinar cuál es su riesgo basal y posteriormente monitorear su evolución durante el tratamiento, a fin de prevenir la cardiotoxicidad, que puede producirse durante la administración de las drogas oncológicas, pero también presentarse años después de haberla recibido, por lo que los especialistas enfatizan la importancia del seguimiento a largo plazo de los pacientes.

Actualmente, en foros internacionales se trabaja en protocolos de prevención y diagnóstico precoz de las cardiotoxicidades derivadas de las inmunoterapias, que revolucionan el tratamiento del cáncer (sus beneficios ya se ven en pacientes con distintos tipos de tumores, que viven más y algunos logran incluso remisiones completas).

Ese será uno de los temas que se abordarán en el II Simposio de Buenos Aires, en el que también habrá mesas en las que se expondrá sobre el rol del cardiólogo en cáncer de mama, oncohematología y cardiotoxicidad, entre otros. El encuentro, que tendrá al  cuenta con el auspicio de la Asociación de Oncología Clínica, la Sociedad Argentina de Hematología, el Instituto de Oncología Ángel H. Roffo y la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial.

Entre otros médicos, participarán Daniel Lenihan, presidente de la International Cardioncology Society; Ricardo Alvarez, oncólogo argentino que trabajó en el MD Anderson y actualmente en el Cancer Treatments of America en Atlanta, Estados Unidos; y Teresa López Fernandez, cardióloga a cargo de Cardio-Oncología del Hospital de La Paz, Madrid).

Además, el simposio contará con referentes locales en cardiología y oncología como los médicos Guillermo Cassella, Eduardo Perna, Oscar Mendiz, Martín Ángel, Gabriela Cinat, Beatriz Moiraghi y Nicolás Atamañuk.

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