El dólar cerró por debajo de los $46.

El grueso de los especialistas coincide en que, por sí sólo, el cambio no garantizará el fin de las tensiones cambarias.

La divisa norteamericana finalizó el martes con una marca minorista de $45,60 por la caída de $1,30. El movimiento trajo alivio tras una semana de tensión cambiaria.

Tras una semana de máxima tensión cambiaria, el aval del FMI para que a la venta de reservas para contener el dólar por debajo de los $51,45, que en la práctica marcó el adiós a la banda de flotación, trajo alivio a la rueda de hoy. El tipo de cambio minorista cayó $1,30 a $45,60 en el promedio de los bancos de la city porteña y el mayorista cedió $1,64 a $44,32. La tasa de interés subió al 73,6% y superó el pico de octubre.

La jornada mostró una recuperación de la oferta de divisas y un nuevo récord en el volumen de operaciones para 2019, u$s969 millones, fomentado en parte por el paro de mañana y el feriado del Día del Trabajador del miércoles.

En definitiva, el dólar mayorista bajó 3,6% y recortó parte de la escalada de casi 10% de la semana pasada, impulsada por la salida masiva de fondos especulativos extranjeros del país en un contexto de creciente inestabilidad económica y política.

"Las medidas dispuestas por el Banco Central a partir de la fecha ejercieron un poder disuasorio y permitió desarticular parcialmente la presión sobre el mercado, que había llevado al dólar a máximos históricos", apuntó Gustavo Quintana, operador de cambios de PR.

La entidad anunció esta mañana, minutos antes de la apertura de la rueda cambiaria, que a partir de hoy el podrá vender reservas dentro de la banda (sin límite establecido) y, si la cotización rompe el techo de $51,45, intervendrá con hasta u$s250 millones por día (antes el límite era u$s150 millones), aunque podrá poner más en las jornadas de fuerte volatilidad. En concreto, se eliminó la zona de no intervención y, en modo campaña, el Fondo permitió que sus dólares se utilicen para financiar la fuga de capitales, algo que prohibía expresamente el acuerdo.

La medida era reclamada por algunos analistas que señalaban que, ante el descrédito de las políticas oficiales para frenar el tipo de cambio y la inflación, era necesaria una señal más fuerte que moderara las expectativas de devaluación. De hecho, era lo que habían ido a negociar a Washington el ministro Nicolás Dujovne y el titular de la autoridad monetaria, Guido Sandleris, hace tan sólo unas semanas, tal como adelantó BAE Negocios.

Sin embargo, el grueso de los especialistas coincide en que, por sí sólo, el cambio no garantizará el fin de las tensiones cambarias. Prueba de ello fue la corrida de 2018, cuando el BCRA gastó unos u$s20.000 millones de las reservas pero el tipo de cambio se disparó más de 100%.

Mientras tanto, el Central continuó ajustando el torniquete a la economía real. En la segunda subasta de Letras de Liquidez (Leliq) del día, la entidad convalidó una tasa promedio del 73,6% y superó el anterior pico de 73,5% alcanzado el 8 de octubre pasado, días después del debut del ahora extinto plan Sandleris. El promedio de las dos subastas diarias, que marca la tasa de referencia, quedó en 73,2%, a menos de medio punto porcentual de aquel récord.

Sin esperanzas en que una recuperación de la economía traccione votos a su favor, el Gobierno apunta todos los cañones al mercado cambiario para evitar una gran corrida en la previa de las elecciones. Aún a costa de planchar aún más la actividad y sin saber si logrará ponerle un ancla al dólar.

Fuente: Bae Negocios.

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