Naruhito recibe una espada y una joya que son la señal de traspaso del cargo.

En el Salón del Pino, en el Palacio Imperial japonés, Naruhito, de 59 años, recibió los objetos sagrados.

Tiene por delante la difícil tarea de continuar el legado de su padre, como así también la de modernizar la familia real, que no acepta herederas mujeres.

 

 Naruhito, el nuevo emperador de Japón, ascendió al Trono del Crisantemo de manera formal este miércoles 1° de mayo. Con una solemne ceremonia realizada un día después de la abdicación de su padre (la primera en dos siglos), dio paso a una nueva era imperial.

Oficialmente, Naruhito era emperador desde el primer minuto del día, pero el proceso se formalizó cuando heredó los objetos sagrados que confieren legitimidad al monarca japonés.

El nuevo emperador llegó a la ceremonia vistiendo un traje de corte occidental y una gruesa cadena de oro, acompañado por integrantes masculinos de su familia, incluyendo su hermano, el príncipe Fumihito Akishino.

La ceremonia tuvo lugar en el primer día de la nueva era imperial, la era Reiwa ("bella armonía"), que se extenderá por todo el reinado de Naruhito.

En el Salón del Pino, en el Palacio Imperial japonés, Naruhito, de 59 años, recibió los objetos sagrados que su padre Akihito dejó en la jornada anterior. Dichos símbolos, conocidos como "Sanshu no Jingi", consisten en un espejo sagrado, una espada y una joya.

​Poco después, la emperatriz Masako llegó al palacio con una espectacular tiara cubierta de diamantes, para unirse al emperador.

Los japoneses tendrán que esperar hasta el sábado para saludar al nuevo emperador y la emperatriz, que harán su primera aparición pública en el Palacio Imperial durante la Semana Dorada (período vacacional en el país) que acaba el lunes y que ha sido ampliada a 10 días en esta ocasión para celebrar el histórico hecho.

En su primer discurso a la nación, Naruhito juró "actuar de acuerdo con la Constitución... y orientar siempre mis pensamientos hacia el pueblo, y estar junto a él".

El nuevo emperador recibirá el saludo de los primeros jefes de Estado extranjeros a fines del mes de mayo, incluyendo al presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Un arduo camino por delante

Educado en Oxford, Naruhito tiene por delante la difícil tarea de continuar el legado de su padre, y al mismo tiempo acercar la corona japonesa de la población, sin renunciar a las centenarias tradiciones ligadas al Trono del Crisantemo.

Al igual que su padre, Naruhito ha sido alertado respecto a la necesidad de recordar "correctamente" el período de la Segunda Guerra Mundial, sin ignorar el militarismo japonés en la primera mitad del siglo XX.

También ha hecho referencia a la necesidad de modernizar la familia real. Al casarse con Masako (quien dejó de lado una promisoria carrera como diplomática), Naruhito se comprometió a defenderla "a cualquier costo".

Ella, sin embargo, se topó con dificultades para adaptarse a la vida del palacio real, incluyendo la extraordinaria presión sufrida por un heredero.

 

Fuente: Clarín

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