El ex campeón del mundo confirmó que no piensa volver a subirse a un ring.

El Chino Maidana junto con Gustavo Arce, su amigo y quien lo viste

El Chino Maidana, ex campeón del mundo confirmó que no piensa volver a subirse a un ring. “Había mucha guita en juego, pero la decisión la tomo yo”, dijo.

"No peleo más". Ni por los dólares, ni por la gloria. A una semana de su regreso a la Argentina y de su sorpresivo anuncio, Marcos Maidana ratificó que no piensa volver a subirse a un ring. Sonriente y sin nostalgia, el Chino lo confirmó y adelantó que desde ahora sólo se dedicará a su propia agencia de boxeo: Chino Maidana Promotion.

"Vamos a buscar buenos boxeadores que quieran pelear y llegar a ser grandes", explicó el ex campeón del mundo. Y agregó: "Estamos en todo el país y afuera también porque ya tenemos propuestas de Panamá, Uruguay y algunos otros lados para reclutar a jóvenes con hambre".

Hay que decir que la decisión del Chino de no volver a ponerse los guantes sorprendió tanto o más que el anuncio que había hecho meses atrás sobre su regreso a la actividad profesional. Por eso, la expectativa por escuchar de su boca qué es lo que lo había hecho cambiar de opinión era grande. 

Sin embargo, tal como dijo apenas aterrizó en Ezeiza el último miércoles, Maidana no fue a fondo con las razones. "Hay cosas que no estuvieron bien. Ya tomé la decisión y preferí no regresar a boxear", contó.  

Maidana había firmado un contrato por tres peleas con "Premier Boxing Champions" (PBC), empresa de Al Haymon, representante de Floyd Mayweather y quien también maneja, entre otros, a Manny Pacquiao, Adrien Broner y Erislandy Lara. Y todo cerraba, ya que PBC le iba a pagar 14.5 millones de dólares: 1.5 millón por la primera pelea, 3 millones por la segunda y 10 millones por la tercera (solo si ganaba la primera haría la segunda; y solo si ganaba la segunda realizaría la tercera).

Así fue como viajó hacia Las Vegas para comenzar a entrenarse buscando su mejor forma. Pero, de repente, algo se rompió. Y no hubo vuelta atrás. "Había mucha guita en juego, pero la decisión la tomo yo. Es verdad. Eran casi 15 millones de dólares pero no me interesan. No vuelvo".

 

Lo que sí le interesó al Chino es visitar a Gustavo Arce, su gran amigo y dueño de Agustino, la casa que lo viste y que le había preparado toda la indumentaria que el boxeador iba a lucir en Las Vegas. "En el boxeo ya hice lo que tenía que hacer. Así que ahora, además de la agencia de promoción, voy a dedicarme a disfrutar de la ropa, ja, ja, ja", dijo el Chino.

 

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