Francisco celebrando una misa en Bulgaria.

El Papa Francisco comenzó su corto viaje por el este de Europa.

Durante su primer discurso en ese país, el sumo pontífice envió un mensaje contundente a la periferia de Europa sobre el sentimiento xenófobo y antinmigratorio.

 

 El Papa Francisco comenzó su corto viaje por el este de Europa, en el que visitará Bulgaria durante dos días y pasará otro en Macedonia del Norte. Uno de sus objetivos es mejorar las relaciones entre la iglesia católica y la ortodoxa de estos países. Según el Papa, la visita hace parte del propósito que tiene el Vaticano para unir las ramas del cristianismo oriental y occidental que se separaron en 1054.

Durante su primer discurso en Bulgaria, el sumo pontífice envió un mensaje contundente a la periferia de Europa sobre el sentimiento xenófobo y antinmigratorio.

Ante las autoridades y el Gobierno búlgaro, conformado por una coalición conservadora que incluye a partidos de extrema derecha, Francisco revivió el final del régimen soviético “que limitaba la libertad y las iniciativas" hace 30 años. Le recordó al público que, como consecuencia, Bulgaria debe afrontar hoy por hoy las consecuencias de la emigración y pidió mayores esfuerzos para que los migrantes puedan encontrar las condiciones que les permitan llevar una vida digna.

"Soy consciente del compromiso de los líderes de esta nación que durante años hicieron esfuerzos para garantizar que los jóvenes, en particular, no se vieran obligados a emigrar. Los alentaría por crear las condiciones que lleven a los jóvenes a invertir sus nuevas energías y planear su futuro, como individuos y familias, encontrando en su país condiciones que les permitan vivir una vida digna” fue parte de lo mencionado por el papa. El Gobierno búlgaro rechazó el pasado año firmar el Pacto Migratorio de Naciones Unidas sobre inmigración, que el líder de la iglesia católica se ha esforzado en promover.

Durante la Eucaristía, Francisco remarcó que Dios nos envía a contagiar, “recordándonos tres realidades estupendas que marcan nuestra vida de discípulos: Dios llama, Dios sorprende, Dios ama”.

El Papa afirmó: “Todas las mañanas, Jesús nos busca allí donde estamos y nos invita "a alzarnos, a levantarnos de nuevo con su Palabra, a mirar hacia arriba y a creer que estamos hechos para el Cielo, no para la tierra; para las alturas de la vida, no para las bajezas de la muerte". Por eso subraya: “Cuando la llamada de Jesús es la que orienta nuestra vida, el corazón se rejuvenece”.

El Papa insiste en que Jesús es “el Señor de las sorpresas que rompe los encierros paralizantes, devolviendo la audacia capaz de superar la sospecha, la desconfianza y el temor que se esconden detrás del “siempre se hizo así”.

La sorpresa de Dios se muestra en la manera cómo él nos ve y en la manera en que nos llama a ver: “porque en el pecado, él ve hijos que hay que elevar de nuevo; en la muerte, hermanos para resucitar; en la desolación, corazones para consolar. No tengas miedo, por tanto: el Señor ama tu vida, incluso cuando tienes miedo de mirarla y vivirla”.

El Papa finalizó la homilía con un mensaje de ánimo a los cristianos: “No tengan miedo de ser los santos que esta tierra necesita, una santidad que no les quitará fuerza, vida o alegría; sino más bien todo lo contrario, porque ustedes y los hijos de esta tierra llegarán a ser lo que el Padre soñó cuando los creó. Llamados, sorprendidos y enviados por amor".

 

Fuente: La Prensa

Compartir

Comentarios