Fatiga Crónica

Dependiendo de cómo se defina la enfermedad, la prevalencia puede alcanzar al 2,5% de la población y en la actualidad no se dispone de pruebas diagnósticas que no dependan de una respuesta subjetiva del paciente.

Un equipo estadounidense crea un método diagnóstico que, con un análisis de sangre, distingue las células de personas que sufren la enfermedad y las sanas.

Sara Medrano, tesorera de la asociación de pacientes de fibromialgia y fatiga crónica Afinsyfacro, ayer en la sede de la entidad. JAIME VILLANUEVA

El diagnóstico de la enfermedad, cuando llega, se basa en síntomas como el cansancio inexplicable, la sensibilidad a la luz, dolores sin una causa identificable o dificultades para dormir, y siempre requiere que se hayan descartado otras dolencias más fáciles de definir.

El test, diseñado por Rahim Esfandyarpour, consiste en medir la respuesta al estrés de las células del sistema inmune. Esta medición se realizó tomando muestras de sangre a 40 personas, 20 con síndrome de fatiga crónica y 20 que no lo sufrían.

Según explican los autores, los resultados fueron precisos y consistentes. Después de estresar las células con sal, se les aplicó una corriente eléctrica que servía para medir variaciones en esas células. Cuanto mayores eran los cambios en la corriente, mayor era el cambio en las células, una señal de que no estaban asimilando bien el estrés. Las muestras de los pacientes con fatiga crónica fueron las que mostraban cambios importantes en la corriente.

Davis reconoce que no saben por qué el plasma sanguíneo y las células de las personas con fatiga crónica responden como lo hacen, pero cree que esta diferencia tan clara entre su respuesta y la de las células sanas es “una prueba científica de que la enfermedad no es una invención de la mente del paciente”.

 

  • Se estima que la fatiga crónica afecta a un 2,5% de la población y no existen tratamientos eficaces

 

Los investigadores de la Universidad Stanford quieren ahora ampliar su estudio para probar si la técnica sigue dando los mismos resultados aplicándola a un número mayor de pacientes. Además, quieren utilizar su sistema diagnóstico para identificar fármacos que ayuden a tratar una enfermedad que, como comentaba Medrano, tiene pocas opciones terapéuticas.

La plataforma serviría para medir la reacción de las células de un paciente ante el estrés en su forma normal y después de ser expuestas a una molécula. Si el fármaco mejorase la respuesta, se podría postular como candidato para tratar la fatiga crónica.

Por ahora, según ha explicado la Universidad Stanford en un comunicado, el equipo ha identificado un compuesto que parece restablecer un funcionamiento sano en las células inmunes y el plasma sanguíneo de enfermos. Después de aplicarlo, los grandes cambios en la corriente que se observaban antes del tratamiento desaparecían.

Por el momento, no se ha probado en personas con fatiga crónica, pero Davis y Esfandyarpour esperan poder hacerlo en un futuro próximo dentro de un ensayo clínico que confirme su eficacia. Para facilitar y acelerar la llegada de estos medicamentos, todas las moléculas que están testando con su nuevo sistema diagnóstico ya han sido aprobadas por la FDA, la agencia que regula la comercialización de fármacos en EE UU.

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