La dictadura de Kim Jong-un busca perfeccionar la tecnología de lanzamientos de misiles.

En medio de las pruebas de misiles, se espera que el promedio de lluvias en el país desde enero a mayo sea el más bajo desde que comenzó la observación del clima.

A más de veinte años de la hambruna que vivió Corea del Norte y por la que fallecieron cerca de 200 mil personas, y en medio de una nueva escalada de tensión con su vecino del sur y con Occidente por las pruebas de misiles, el régimen de Kim Jong-un enfrenta una vez más los fantasmas de la falta de comida, en medio de una sequía de meses que hace temer el escenario se repita.

Ante este panorama, ante un periodo de escasas lluvias (de enero hasta mayo cayeron 54,4 milímetros de precipitaciones en promedio, solo un 42,3 por ciento de lo recibido en años anteriores), las autoridades de Pyongyang comenzaron a constatar los primeros efectos de la peor sequía del país desde que comenzara a recopilar datos climatológicos.

"Se espera que el promedio de precipitaciones en todo el país en el período de enero a mayo se registre como el más bajo desde que comenzó la observación del clima", indicó la televisión estatal sin ofrecer más detalles.

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