Hay otras dos películas.

Aladdin es una de las más esperadas.

El clásico de Disney llega a la pantalla grande: Aladdín. También se estrena El hijo de la oscuridad y John Wick 3-Parabellum.

Esta semana se estrena uno de los films más esperados: “Aladdin”.

Con el protagonismo de Will Smith, Naomi Scott, Mena Massoud, Billy Magnussen, Nasim Pedrad y Numan Acar, la comedia musical y de acción es una recreación, pero real de la clásica película de Disney.

Hay que destacar que la historia un capítulo del libro “Las mil y una noches”. Pasaron 800 años para que ese relato, inspirado en leyendas y mitos árabes, fuera traducido al castellano. Y apenas hace medio siglo se popularizó en el cine y en el teatro, primero como “El ladrón de Bagdad” y luego ya bautizado como “Aladdin”.

El protagonismo está volcado en Will Smith que se enfunda como el poderoso, simpático, deslumbrante y accesible servidor, el genio. Agradecido de haber sido salvado de vivir aprisionado dentro de la lámpara, demuestra su carácter, su picardía, su humor y sus límites.

La acción se desarrolla en el exótico reino de Agrabah, donde un joven que vive en la extrema pobreza sueña con casarse con Jazmín, la hermosa hija del sultán. Para conseguir su propósito, deberá recuperar una misteriosa lámpara de la Cueva de las Maravillas. Pero poco saldrá como tenía previsto y deberá enfrentarse con un temible y mentiroso rival.

Junto con Smith completan la primera línea del elenco la británica Naomi Scott como una princesa preocupada en el bienestar de su pueblo y en romper con las imposiciones de la Corte; y Mena Massoud como el ladrón callejero que busca el amor a toda costa.

El segundo estreno es “El hijo de la oscuridad”. El film de ciencia ficción y terror es protagonizado por Elizabeth Banks, David Denman, Jackson A. Dunn, Matt Jones y Meredith Hagner.

La película se trata sobre un superhéroe terrorífico y cruel, ya que el niño que llega desde lo profundo del espacio exterior y es adoptado por una pareja mayor y sin hijos, en su adolescencia elige hacer el mal antes que el bien. Por ello, Brandon Breyer deja una estela de muerte y sangre antes que inocentes salvados y agradecidos por el hecho de que pueda volar y sea increíblemente fuerte y resistente.

 

En el fondo subyace la idea de cómo podría haber sido el hombre de hierro si hubiese optado por otro camino, lo cual siempre es una provocación inquietante. Del mismo modo, se presenta el desafío de que sólo la autolimitación puede evitar una espiral de destrucción cuando alguien acumula un poder descomunal, lo que puede ser leído por fuera de las fronteras de la ciencia ficción y como un alegato político (no buscado por los productores del filme, cuyas aspiraciones son evidentemente menores).

En vez de ser el último sobreviviente de los bondadosos habitantes de Krypton, el alienígena de marras lleva en su cuerpo un gen conquistador y no tiene escrúpulos a la hora de abocarse a esa misión. Quizás haya llegado un nuevo villano que desafíe historias en futuras entregas.

Por último se estrena “John Wick 3-Parabellum” es una película de acción y suspenso que en dos semanas supero “Avengers: Endgame”.

La trama no aporta mucha novedad. Wick está siendo perseguido por todos los miembros de la mafia simpatizante con el fallecido capo italiano Santino D’Antino, a quién el protagonista le debía algún favor. En la continuidad de los eventos ocurridos en el filme precedente, el precio por su cabeza trepó a los U$S 14 millones, lo que lo torna especialmente atractivo como presa sin distinción de sicarios.

Además, rompió una regla vital del Hotel Continental, pero en vez de haber sido ejecutado de inmediato, el gerente del lugar le dio un período de gracia de una hora; vencido, perderá el carnet de asociado, se le prohibirá la entrada al santuario criminal y será aislado de los otros miembros.

Ahora deberá usar todos sus recursos para mantenerse con vida, mientras mata a su manera para poder huir ileso de una Nueva York más violenta que nunca.

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