Diego Mesaglio

El artista contó que un incidente doméstico comprometió seriamente su salud

El actor de “Un gallo para Esculapio” y de “Chiquititas” se refirió al problema de salud por el que perdió la visión del ojo izquierdo.

Diego Mesaglio (35) se convirtió este sábado en el protagonista de la emisión de "Podemos Hablar". El actor, con pasado en "Chiquititas" y en "Un gallo para Esculapio", conmovió con su relato de cómo fue el accidente que puso en peligro su vida y también divirtió a todos con sus anécdotas con Diego Maradona.

 

"Tuve un accidente doméstico: dejé mal apoyada una botella de alcohol, se me patinó y cuando la agarré me entró un chorro de alcohol en el ojo. Una puntería...", comenzó a contar el accidente doméstico. Pero el problema fue otro.

 

"Fui a una clínica, donde no me lavaron bien. Ni me lavaron. Me echaron anestesia y después el médico me dio el tarrito de anestesia y me dijo las palabras mágicas: 'Cuando te duela el ojo, ponete'", continuó quien fue "Corcho" en "Chiquititas". "Fui a casa, el ojo seguía quemado y me ponía anestesia cada media hora. En una noche vacié el pomo. Después me enteré de que era solo una gota cada 12 horas", relató Mesaglio.

¿Resultado? "Entre el alcohol que quedó adentro y siguió quemando (el ojo) y el exceso de anestesia, se me quemó la córnea".

—No te puedo creer, entre la mala suerte y un poco de mala praxis de este médico... —le dijo Andy Kusnetzoff, conductor de "PH, Podemos Hablar".

—No, no es un poco... ¡Es todo el médico! —respondió el actor, en muletas porque se rompió el tendón de Aquiles del pie izquierdo jugando al fútbol.

"Por suerte llegué al Hospital de Clínicas, que es donde sigo haciendo el tratamiento. Ahí hicieron todo para tratar de recuperar el ojo: operaciones, todo lo que se tenía que realizar. Yo cada vez veía menos", dijo antes de dar paso a uno de sus peores momentos.

"Tuve siete operaciones. Después de la última, encima de todo, me agarró un virus adentro del ojo. Es un virus que está dentro de las 17 peores infecciones, porque va del ojo a la cabeza en horas. Así que automáticamente se dejó de lado la recuperación de la visión, para 'matar' la infección, que duró seis meses y durante dos meses estuve poniéndome gotas cada 15 minutos las 24 horas", desarrolló el episodio.

Su vida dejó de ser normal en aquellos días: "Lo máximo que podía dormir era 14 minutos. Cada 15 minutos sonaba la alarma. Llegué a estar cinco días sin dormir, por el ardor y el dolor. Esa fue una de las veces que sentí que me moría".

Además, el actor contó que, como resultado de su mala experiencia con las gotas, es alérgico a la anestesia. Por lo tanto, después de cada operación debe comenzar un tratamiento con corticoides, que lo hace subir de peso. "En un mes y medio llegué a aumentar 43 kilos. Tenía que dormir inclinado, porque si estaba acostado me ahogaba".

Pero esa no fue la única oportunidad en que vio peligrar su vida: "Después estuvo la última operación, que duró tres horas y media. Me hicieron un trasplante de córnea, el cuerpo me lo rechazó debido a la infección. Ahí sentí algo que no fue un túnel de luz, sino una presión en el pecho. Sentía que quería hacer algo y no podía, como tener un elefante en el pecho".

En la actualidad, Mesaglio se encuentra a la espera de un paso decisivo para su salud. "Yo no perdí el ojo, perdí la visión. Tengo un parche de prevención porque está agujereada la córnea. Yo estoy en lista de espera, se recupera un 60 por ciento de la visión".

—¿Lo volviste a ver al médico que te atendió el primer día? —preguntó Andy.

—Sí. Mi cabeza empezó a preocuparse por otras cosas, pero mucho tiempo después, cuando empecé a salir, dije 'Cuando lo cruce, lo mato'. Y la primera vez que lo crucé fue a media cuadra y cuando lo vi salir de la clínica, me largué a llorar. Ahí dije: 'No, yo no soy nadie para hacer absolutamente nada'.

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