La escuela de Los Ralos, pionera.

El programa busca lograr aprendizajes significativos en estudiantes de Nivel Primario con dislexia.

La directoria del establecimiento Eudoro Avellaneda, María Angélica Chávez, llevó adelante la herramienta educativa que garantiza el derecho a la educación de las personas con DEA.

La Escuela Nº330 Eudoro Avellaneda, ubicada en Los Ralos, lleva adelante el Proyecto Emi: Dislexia y Dificultades Específicas del Aprendizaje (DEA); creado por su directora, María Angélica Chávez, quien tiene un hijo con esa condición.

El programa busca lograr aprendizajes significativos en estudiantes de Nivel Primario con dislexia, a través de estrategias metodológicas diferenciadas, pero a la vez a la par del resto de sus compañeros. En este sentido, la metodología fue ideada por la docente con la finalidad de lograr que su hijo asimile conocimientos, quien fue diagnosticado con dislexia a los 10 años de edad, en 2007.

Hacia 2014, cuando fue nombrada directora del establecimiento educativo de Los Ralos, descubrió que el 10% de la población estudiantil presentaba algún problema para leer, escribir, o hablar. Por este motivo, decidió llevar adelante su proyecto en las aulas de la institución.

“A un chico con dislexia hay que buscarle caminos alternativos para que aprenda. No es una enfermedad sino un trastorno del aprendizaje, una dificultad para aprender a leer y escribir”, aseveró Chavez.

En este sentido, en la Escuela Nº330 Eudoro Avellaneda, alumnos y alumnas con y sin dislexia comparten las mismas clases y avanzan codo a codo. A través de la metodología, que se basa en focalizar el aprendizaje a través de los sentidos,  logró la repitencia cero, y a no desanimar a quienes padecen la condición, como así también, a que los educandos sin dislexia logren naturalizar la condición de sus compañeros y compañeras; por lo que la mayoría de las actividades son totalmente inclusivas.

“En una escuela tradicional el alumno debe aprender a leer y escribir bien de primero a segundo. Nosotros pausamos esa exigencia a tercero, porque tienen otro tiempo de aprendizaje. En vez de tres etapas, nuestro primario tiene dos. Aprenden lo mismo, de forma más lenta, pero sin pausa”, sostuvo la docente.

La Ley de Dislexia (27.306) fue reglamentada en 2018 y garantiza el derecho a la educación de las personas con DEA, además de estar incluida dentro del Programa Médico Obligatorio (PMO). En este marco, el ministro de Educación, Juan Pablo Lichtmajer, trabaja junto a la educadora experta número uno en dislexia, Aggeliki Pappa, para implementar las estrategias pedagógicas creadas por Pappa en el programa denominado I Love Dyslexia en todos los niveles y modalidades de establecimientos educativos de Tucumán.

Asimismo, el titular de la cartera educativa felicitó a través de sus redes la iniciativa de la comunidad educativa local por el gran trabajo en materia de inclusión educativa. “La familia educativa es un ejemplo. Trabajamos juntos para el bienestar de todos, para estar con quienes más nos necesitan. La dislexia es una dificultad que hemos decidido estudiar y tratar para poder brindar las herramientas y estrategias para su adecuada inclusión en el aula y en el hogar. Nuestra querida María Angélica Chávez es reconocida por su trabajo y su dedicación para lograrlo en toda la Argentina”, aseveró Lichtmajer.

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