El 30% de los libaneses vive bajo el umbral de la pobreza, según datos de la ONU.

Un militar jubilado sostiene una bandera del Ejército libanés durante una manifestación en Beirut BILAL HUSSEIN AP

Las protestas ciudadanas prosiguen tras la aprobación del presupuesto anual tras 19 acaloradas sesiones parlamentarias.

De las cuentas depende el desbloqueo de los 9.800 millones de euros prometidos por la comunidad internacional al país en una conferencia de donantes en París en abril de 2018. Se trata de una inyección clave para intentar salir de una crisis económica que ha sacado a los libaneses a las calles para protestar contra las medidas de austeridad vaticinadas por el Ejecutivo.

Un militar jubilado sostiene una bandera del Ejército libanés durante una manifestación en Beirut

Un militar jubilado sostiene una bandera del Ejército libanés durante una manifestación en Beirut BILAL HUSSEIN AP

La deuda libanesa alcanza el 150% del PIB, lo que equivale a 75.800 millones de euros, y la prioridad del presupuesto, que deberá pasar de nuevo por el Parlamento para su ratificación, es una fuerte reducción. El ministro de Exteriores, Gebran Basil, valoró ayer este objetivo, pero consideró insuficientes los acuerdos alcanzados para las cuentas con los parlamentarios. “Hay más asuntos pendientes que cerrados”, afirmó.

El largo historial de casos de corrupción y mala gestión económica ha llevado a condicionar la ayuda internacional a una política de austeridad eficaz para reducir la deuda y cambios en la gobernanza. “Será el presupuesto más austero de la historia de Líbano”, anunció el primer ministro, Saad Hariri.

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