Bajó el registro del salario de los argentinos.

Hace una década, el salario promedio había sido de 495 dólares.

El registro actual, medido en dólares, se ubica en u$s534 y alcanzó su punto más bajo desde 2009. Históricamente, se ubicó por encima del resto de los países de la región.

Medidos en dólares, el salario actual promedio en Argentina es de 534 dólares, muy por debajo de los 798 dólares que cobra, en promedio, un trabajador en Chile o los 663 dólares de los uruguayos, según un portal especializado en mediciones de precios y salarios internacionales, Preciosmundi.com. El registro local es el más bajo desde el año 2009, según las estadísticas del Ministerio de Trabajo de la Nación.

En ese período, el salario promedio había sido de 495 dólares. A partir de ese momento, en relación al tipo de cambio oficial o respecto a cualquier medición alternativa utilizando las cotizaciones paralelas del dólar (desde 2012) siempre los salarios promedio fueron más altos que el valor actual. El salario promedio en América del Sur (sin contabilizar el de Venezuela) es de 509 dólares. Argentina, históricamente, especialmente por la mejor formación de sus trabajadores, había mantenido remuneraciones más elevadas que las del resto de los países de la región.

Lo más novedoso del actual modelo es que en las etapas anteriores donde la economía nacional había estado sujeta a muy fuertes procesos de endeudamiento externo, al menos, los trabajadores mantenían salarios, medios en dólares, que superaban holgadamente los niveles promedio de la región porque el tipo de cambio se apreciaba ante el ingreso de capitales externos.

Hoy el gobierno actual provocó que notablemente se combine el período de mayor endeudamiento de la historia nacional con sueldos descendentes y en niveles que han llegado a ser muy bajos en perspectiva histórica. O sea, el gobierno de Cambiemos tuvo la capacidad de satisfacer simultáneamente el objetivo de reducir salarios para minimizar un costo de empresas que no poseen el mercado interno como foco de su crecimiento y, al mismo tiempo, expandir como nunca el negocio financiero.

Fuente: Bae Negocios.

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