Tiananmen

El 2 de junio de 1989, miles de personas ya colmaban la plaza de Tiananmen. Dos días después, la masacre.

El ministro de Defensa, el general Wei Fenghe, calificó la actuación del gobierno de entonces como la política correcta.

China defendió este domingo la sangrienta represión en la plaza de Tiananmen, calificándola de “política correcta” en una inusual alusión al acontecimiento pocos días antes del aniversario del aplastamiento de la “Primavera de Beijing”. A principios de junio de 1989, la plaza Tiananmen de Beijing era desde hacía siete semanas el epicentro de manifestaciones inéditas de estudiantes y obreros a favor de la democracia y pidiendo poner fin a la corrupción. La represión del movimiento por parte del ejército dejó miles de muertos en la madrugada del 4 de junio.

Una foto emblemática del 5 de junio de 1989. Un estudiante frente a los tanques en Tiananmen. AP

Treinta años después, este periodo de la historia de China sigue siendo tabú, pero las escasas veces en que las autoridades evocan el acontecimiento -en especial ante los extranjeros- lo hacen justificando una “decisión correcta”. El ministro de Defensa chino no ha sido la excepción.

 “Ese incidente fue una turbulencia política y el gobierno central tomó medidas para detener las turbulencias, lo cual es una política correcta”, dijo el general Wei Fenghe, en el foro regional de seguridad Diálogo de Shangri-La, en Singapur. En declaraciones ante ministros de Defensa, militares de alto rango y expertos, el general Wei se preguntó porqué el mundo siempre dice que China “no gestionó el incidente de forma correcta”.

Zhang Xianling mostrando una foto de su hijo a reporteros en 2014.

Las protestas en ese escenario ubicado en el centro de Beijing (llamado también “Puerta de la Paz celestial”) estallaron tras la muerte de Hu Yaobang, un influyente dirigente reformista que murió de un ataque al corazón el 15 de abril de 1989. Nacido en una familia campesina pobre, Hu fue nombrado secretario general del Partido Comunista Chino en febrero de 1980.

Esta es la tumba donde fueron enterrados el esposo y el hijo de Zhang.

Desde entonces este dirigente cuestionó la ideología de Mao Tse Tung, reemplazándola con métodos más pragmáticos “para buscar la verdad a partir de los hechos”. En 1987, después de varias semanas de protestas estudiantiles en demanda de reformas de estilo occidental, Hu fue obligado a renunciar con el beneplácito del líder chino Deng Xiaoping. Tras la muerte de Hu, miles de chinos provenientes de diferentes estratos sociales -desde intelectuales que criticaban la corrupción del PCCH hasta trabajadores que rechazaban el alza de la inflación y el desempleo-, se congregaron en la plaza de Tiananmen.

Fuente: Clarín

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