Melina

Melina inició un incansable trabajo para despertar conciencia de la donación de órganos en la provincia, concretándose en lo que hoy se conoce como la Asociación Por una Vida Mejor (Apuvim).

A principios de los 90, su nombre se convirtió en lucha. En 1996 su lucha se convirtió en una causa de amor, cuando su papá le donó un riñón para que continúe su vida.

En 2006 la jovencita volvió a necesitar de la diálisis por un rechazo del órgano. Ayer la vida de Marta Melina Córdoba se apagó a los 37 años de edad por una delicada afección en sus órganos y ahora su historia se convirtió en legado por haber abierto un camino de profunda madurez social sobre la donación órganos.

“Siento un enorme orgullo por mi hija, porque luchó hasta el final a pesar de que sabía perfectamente lo difícil que era la situación”, le relataba a EL LIBERAL minutos después de que los médicos le dieran la triste noticia a la familia, su papá, Antonio Córdoba, a quien precisamente la historia que tuvo con su hija, lo catapultaría a impulsar un incansable trabajo para despertar conciencia de la donación de órganos en la provincia, concretándose en lo que hoy se conoce como la Asociación Por una Vida Mejor (Apuvim).

“Desde que Melina se comenzó a dializar nuevamente, su salud comenzó a experimentar deterioro; a raíz de los medicamentos y también tantos años de tratamiento, más de 10, se le declaró una cirrosis, lo que llevó a que el resto de los órganos se fueran afectando hasta ya no poder hacer nada”, contó Antonio, muy consternado.

 

El último mes fue duro

Hace un mes que Melina venía internada en Córdoba, en varios centros de salud y en las dos últimas semanas estuvo en una clínica privada. “Yo estoy muy agradecido con los médicos por el enorme esfuerzo que hicieron y el compromiso humano demostrado para mi hija de parte de todos, cuando nos avisaron ellos mismos lloraron a nuestro lado, querían mucho a mi hija”, relató.

 

Una familia comprometida y enlazada unos con otros

Melina Córdoba es la tercera de cinco hermanos: Diego, el mayor trabaja en la Municipalidad de Frías hace varios años, Marina es trabajadora social y está radicada en Córdoba.

La propia Melina (terminó el secundario en el Colegio Parroquial), Daniel tiene un programa de radio y Rocío tiene un comercio.

La situación de salud, además de tocar todos los resortes de sensibilidad emocional de todos ellos, en el caso de Diego, en su claro rol de hermano mayor, quiso imitar el ejemplo de su papá y también quería donarle un riñón a Melina, pero no se pudo avanzar en esta intención, porque los órganos de Meli estaban muy delicados desde su momento de diálisis.

Fuente: El Liberal

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