El equipo asiático remontó un 0-2 ante Paraguay y logró un empate.

Paraguay lejos está de ser aquella selección durísima que alguna vez comandó Chilavert ni Qatar está a la altura de contener defensivamente a un equipo sin funcionamiento pero que tiene a Messi. Los invitados hacen recordar a la Venezuela naciente de hace más de una década: un equipo técnico que dejó una buena imagen y a la vez es muy inocente. Si le alcanzó para sacarle un histórico empate a Paraguay fue porque los de Berizzo se durmieron. Se encontraron 2-0 arriba y se sintieron ganadores antes de tiempo.

No hay que asustarse ni mucho menos, pero sí planificar el plan de vuelo para no sufrir imprevistos. Los paraguayos tienen serios déficits de contención entre el doble cinco y los centrales. Así llegó el 2-2 final. Por el centro, los qataríes entraron tocando en más de una oportunidad y en el primer tiempo ya habían hecho figura al Gatito Fernández. Claro que atrás, por momentos, hicieron agua por groseras desconcentraciones. Antes de los cinco minutos, el arquero Al Sheeb ya se había mandando un blooper (se la regaló a Tacuara en la salida y casi es gol) y cometido un penal muy tonto por una mano exagerada de Pedro Correa.

Los puntos altos de la selección del Toto Berizzo están en la histórica destreza en el juego aéreo y en la veloces transiciones que hacen Miguel Almirón y Cecilio Domínguez. Ellos, en especial el ex Lanús, desnudaron las limitaciones del campeón de Asia.

A pesar del gol tempranero de Paraguay, Qatar siempre se mantuvo con posibilidades de empatar. Ingenuos, y por momentos inconscientes de los que se jugaban, siguieron tocando y sorprendieron a toda América.

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