El Arzobispado decidió la demolición parcial del Buen Pastor.

Analizan un proyecto que propone armar una casa con finalidades pastorales.

El Arzobispado tomó la decisión ante la posibilidad del derrumbe de la histórica edificación de la capital tucumana. El Parravicini motivó un estudio sobre su estructura.

El arzobispado de Tucumán solicitó en la Dirección de Catastro Municipal de la capital la demolición parcial el edificio del Buen Pastor. El templo y una pequeña dependencia contigua seguirán en pie. La razón de la decisión es el mal estado general de la propiedad que hoy representa un peligro para los transeúntes.

“Hay que aclarar que no integra el listado de edificios de valor municipal (herramienta que busca proteger edificios representativos para la ciudad). Pusimos vallas porque se está desmoronando. Tiene estructuras que están en mal estado. Gran parte del techo de adentro se ha caído y por ello nos han hecho un pedido de permiso para demolición parcial. A medida que se vaya demoliendo verán qué partes se pueden rescatar”, contó a La Gaceta Pablo Lazarte, subdirector de Catastro. Hasta ahora -añadió el funcionario- la Iglesia no les ha presentado un anteproyecto sobre el futuro de ese espacio.

Con el permiso municipal que ya fue concedido y que lo tienen en mano, Lazarte explicó que el arzobispado es el que ahora tiene que determinar cuándo comenzará la obra en la que se tendrá que “tomar precauciones para resguardar el tránsito peatonal, el tránsito vehicular y el equipamiento urbano (la nueva semipeatonal y el arbolado urbano de ambas arterias)”. Por otra parte, el funcionario consideró que quizás esta decisión tomó por sorpresa a los vecinos, ya que a simple vista la propiedad luce bien, sobre todo después de la limpieza que se hizo cuando se construyó la semipeatonal de Mendoza al 800. Pero aseguró que detrás de la fachada hay un gran deterioro.

Desde la tragedia del derrumbe del Parravicini, cada grieta genera temor, denuncias o pedidos de demoliciones por parte de propietarios y de cualquier vecino de la ciudad, explicaron en el Municipio en varias oportunidades. Unas semanas después del derrumbe, el Arzobispado de Tucumán solicitó un estudio sobre el estado estructural del inmueble ubicado en Mendoza y Salta. 

“En el informe nos dio un año de vida, un año de validez. Después de ello podría colapsar el edificio. Nos entregó ese trabajo el 5 de julio de 2018. Queremos empezar la obra antes de que se cumpla el año ¿Y por qué se deterioró tanto? Sufrimos un robo hormiga de los techos. Entonces comenzaron las filtraciones de agua y empezaron a colapsar las estructuras”, detalló el vicario general de la arquidiócesis de Tucumán, el padre José Abuin.

Sobre el futuro del edificio, Abuin dijo que analizan un proyecto que propone armar una casa con finalidades pastorales, pero que se podría incorporar también “algo comercial”.

Técnicos y urbanistas cercanos a la Municipalidad ya “sueñan” con la posibilidad de que ese terreno se convierta también en un paseo integrado a la semipeatonal.

Fuente: La Gaceta.

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