La disparada del petróleo preocupa en el mundo.

La semana pasada, el petróleo WTI de EE.UU. se disparó casi 10%, hasta los US$57,43 por barril.

La disparada del recurso a nivel mundial con la mayor suma semanal desde 2016 provocará un nuevo incremento del crudo y un traslado al costo de los combustibles.

La posibilidad de un ataque de Estados Unidos a Irán hizo saltar la cotización global del petróleo, que anotó la mayor suba semanal desde 2016. Si bien las firmas que intervienen en el mercado local aún no adelantaron sus movimientos, se descuenta que el alza se trasladará al costo de los combustibles en el país. Así, el incremento del crudo, que fue uno de los grandes motores de la escalada de los precios mayoristas en mayo, pone aún más palos en la rueda a las dificultades del Gobierno para romper la inercia inflacionaria.

La semana pasada, el petróleo WTI de EE.UU. se disparó casi 10%, hasta los US$57,43 por barril. La cotización europea del petróleo Brent, que es la referencia en Argentina, subió 5,37% y alcanzó los US$65,35. La principal causa: los temores a una falta de suministro de crudo a raíz de las amenazas de Donald Trump contra Teherán que, de concretarse, darían lugar al bloqueo del estrecho de Ormuz, un punto clave por el que circula el 40% del crudo mundial.

Las petroleras que operan en Argentina afirmaron no haber tomado aún ninguna decisión a partir del salto de la semana pasada, pero admitieron que si se sostiene el alza "tendrá un impacto".

"Cada vez que aumentó el crudo, después subió el precio del combustible en Argentina, porque es el insumo básico. Acá, además, toda la energía termina teniendo como fundamento el precio del petróleo. Es cierto que si luego cae no bajan los combustibles; a lo sumo se sostienen nominalmente un tiempo más", explicó Martín Kalos, director de Epyca.

El economista Mariano Kestelboim coincidió en que "es un factor que va impactar a nivel local" aunque consideró que "el Gobierno hará su mayor esfuerzo en los meses preelectorales para evitar que se traslade de forma plena a los precios, operando en el mercado a través de YPF". El peso de la petrolera nacional en el mercado local fue la táctica a la que ya apeló el Ejecutivo en abril para hacer retroceder parcialmente la suba del 9,5% lanzada por Shell, que finalmente quedó en el 5%.

En mayo, el petróleo aportó más de un punto a la inflación mayorista, que se aceleró al 4,9%, el mayor pico en lo que va del año. La suba interanual de los precios al por mayor es del 68,5%, once puntos superior al IPC (57,3%). Una brecha entre costos y góndola que sigue retroalimentando la inercia inflacionaria.

"El alza del crudo juega en contra de la desaceleración de la inflación, aunque el factor central es la inercia. La devaluación en 2018 produjo un cambio muy brusco de precios relativos y hay algunos contratos que no se ajustaron plenamente desde un primer momento, sino que se van actualizando mes a mes", apuntó Kestelboim.

Por lo pronto, el grueso de las consultoras estiman que el IPC de junio terminará entre 2,7% y 3%. Para 2019, el siempre optimista Relevamiento de Expectativas del Mercado del BCRA prevé 40,4%. Kestelboim, en tanto, lo proyecta entre 44% y 46%, muy cerca del 47,6% del año pasado.

Fuente: Bae Negocios.

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