Jaguares no para de hacer historia: esta vez dejó en el camino a Brumbies para instalarse en la final del Super Rugby por primera vez. Ahora espera por Crusaders o Hurricanes.

Jaguares no dejó pasar la oportunidad de su corta trayectoria en el Super Rugby. La clasificación a la primera final en el certamen más importante del hemisferio sur no para de cosechar sus frutos.

El equipo de Gonzalo Quesada se floreó desde el primer minuto con los tries de Cubelli y Lavanini para que el estadio de Vélez Sarsfield se convirtiera en una fiesta absoluta. Con lleno total en los cuatro frentes de la cancha, la gente se hizo presente pese al clima amenazante.

La asistencia de 31 mil personas terminó de decorar un marco imponente. Pese al try del descuento de Brumbies sobre el final de la primera etapa, la franquicia argentina no bajó la intensidad ni tampoco dejó reaccionar a un equipo australiano que no se sintió cómodo en ningún momento del partido.

Hasta que llegaron las conquistas de Matías Orlando para desatar una fiesta total en el Amalfitani. Cantos, aliento y hasta el grito de "¡para ser campeón, hoy hay que ganar!" inspiraron a un equipo que no dejó dudas y demostró más que nunca que irá por la gloria máxima.

Una noche redonda por donde se la mire. Jaguares escribió una nueva página dorada en sus cuatro años de historia en el Super Rugby. El rival será un conjunto neocelandés y el resultado podrá ser positivo o negativo pero sin dudas la huella ya está marcada.

Jaguares hizo historia, el furor estuvo presente en cada rincón de la cancha y la esperanza está intacta y crece cada día más.

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