Tratado nuclear

Irán asegura que continuará aumentando su reserva si los firmantes del acuerdo no hacen algo para salvar el acuerdo.

Teherán superó el límite de uranio enriquecido; el anuncio surge en medio de las tensiones con la Casa Blanca.

Convencido de que la presión logrará que los europeos hagan lo necesario para aliviar el dramático efecto de las sanciones que aplica Estados Unidos en su contra, Irán violó ayer por primera vez los términos del tratado nuclear que firmó en 2015.

  • "Irán superó el límite de los 300 kilos de uranio enriquecido", anunció el ministro de Relaciones Exteriores, Mohammad Javad Zarif, a través de la agencia semioficial ISNA (Iranian Students News Agency).

La Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), encargada por la comunidad internacional de verificar que el régimen chiita respete sus compromisos, confirmó poco después la información.

Ni la AIEA ni Zarif precisaron, sin embargo, el nivel actual de reservas de uranio enriquecido que posee Teherán. Fuentes diplomáticas en Viena informaron a la prensa que los controles verificaron un exceso de 2 kilos.

El anuncio iraní -que ya había advertido su intención de dejar de respetar el tratado firmado en Viena en julio de 2015, con Estados Unidos, China, Francia, Alemania, Gran Bretaña y Rusia en 2015- se produce en un marco de extrema tensión con la Casa Blanca, que hace temer un eventual estallido guerrero en la región estratégica del Golfo Pérsico. La crisis entre ambos países se exacerbó el 20 de junio, cuando Irán abatió un dron norteamericano. Según Teherán, el aparato había violado el espacio aéreo iraní. Una versión desmentida por Washington.

Todos se preguntan ahora cuáles serán las consecuencias de esa violación. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, pidió ayer a los países europeos que sancionen al régimen de los ayatollahs.

El ministro británico de Relaciones Exteriores, Jeremy Hunt, calificó de "profundamente inquietante" el anuncio iraní e invitó a Teherán a "no alejarse más del acuerdo".

A través de su viceministro de Asuntos Exteriores, Sergueï Riabkov, Rusia declaró "lamentar" esa violación, pero agregó que "tampoco hay que dramatizar". Riabkov pidió a los europeos "no envenenar la situación", y a Teherán "comportarse en forma responsable" y "seguir respetando sus compromisos".

Irán persiste, sin embargo, en su intención de seguir alejándose progresivamente del acuerdo, mientras no obtenga las garantías que solicita a los otros firmantes para paliar los efectos de la decisión estadounidense de dejar el pacto en forma unilateral, en mayo de 2018, y volver a aplicar duras sanciones contra el régimen chiita.

El 8 de mayo, Teherán había informado que había dejado de sentirse obligado a respetar las dos condiciones fijadas por el tratado: la limitación impuesta a su stock de uranio débilmente enriquecido (300 kg) y a sus reservas de agua pesada (130 toneladas). El régimen de los ayatollahs amenaza ahora con recomenzar, a partir del 7 de julio, a enriquecer uranio a un nivel superior al máximo fijado por el pacto (3,67%) y reactivar su proyecto de construcción de un reactor de agua pesada en Arak, en el centro del país.

Para ser utilizable en un arma nuclear, el uranio necesita ser enriquecido cerca de 90%. No obstante, según los científicos, cuando un país enriquece uranio en 20%, el tiempo necesario para llegar a 90% se reduce a la mitad. Irán ya hizo esa experiencia en el pasado.

Cuando se firmó el acuerdo de Viena, Teherán se comprometió a no tratar de adquirir la bomba atómica y a reducir en forma draconiana su programa nuclear, a cambio del levantamiento de sanciones internacionales que asfixiaban su economía. Pero el retorno de las sanciones norteamericanas consiguió aislar totalmente al país del sistema financiero internacional y hacerle perder casi la totalidad de sus ventas de petróleo.

Después de una reunión de crisis de los Estados que aún siguen en el acuerdo, Irán consideró "insuficientes" los progresos realizados. En esa ocasión, la Unión Europea (UE) anunció la puesta en funcionamiento de Instex, el mecanismo de trueque concebido por Berlín, Londres y París para ayudar a Teherán a eludir las sanciones. La verdad es que ninguna empresa europea, con intereses o actividades en Estados Unidos, se arriesgó hasta ahora a hacer contratos con Irán a través de Instex, para no perder el mercado norteamericano.

"Para que Instex nos sea útil, es necesario que los europeos compren petróleo iraní", volvió a decir ayer el ministro Zarif a la agencia ISNA. "Y por el momento, Instex no sirve para eso", concluyó.

Fuente: Luisa Corradini para La Nación

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